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Columnas

Desigualdad

Los humanos venimos en todos los colores, pesos y tamaños, morfológicamente pues, no somos iguales.

Por Alberto Tapia

Los humanos venimos en todos los colores, pesos y tamaños, morfológicamente pues, no somos iguales. Las Leyes y los Derechos Humanos buscan igualarnos en derechos y obligaciones y lo han conseguido a medias. Considerando sólo dos aspectos, el intelectual y el físico, alienígenas podrían deducir que se trata de dos especies. Verá Usted, ecológico lector, en la intelectualidad no cuenta el físico. En lo físico lo es todo. En lo intelectual las batallas se dan mediante la oratoria y la escritura y pocas veces los rivales se conocen personalmente. La guerra es de ideas, conceptos, ideologías.

Pero mientras más nos acercamos a nuestros congéneres, los humanos distinguimos diferencias entre nosotros. En los deportes como el beisbol, no importa mucho el tamaño y la fuerza como en los llamados deportes de contacto. El beisbolista destaca más por sus habilidades que por su estatura y peso y al jugar, pocas veces hacen contacto entre sí los rivales. Pero en la medida que nos acercamos al competidor, el tamaño, peso y fuerza adquiere relevancia.

En el fútbol el encuentro entre oponentes es más cercano que en el deporte anterior. Aquí cuenta más el peso, fuerza y estatura que en el beisbol. Y en los deportes de contacto como el Box, el peso lo es todo, la estatura se supedita a él. Esto nos dice que entre más cerca tengamos al rival, si lo que se busca es la igualdad de condiciones en la competencia, los contendientes deben ser de un mismo peso. La división de categorías boxsísticas es rigurosa, una diferencia en peso puede inclinar la balanza para favorecer al más pesado, excepto en la división máxima en la que sólo se estipula el límite inferior y queda abierto el superior.

En la milicia cuenta todo, tamaño, peso, fuerza, capacidad física e intelecto. Pero la historia nos dice que los más capaces físicamente van al frente con el mayor riesgo de muerte. Por el contrario los intelectuales se quedan atrás para planear estrategias y dirigir el combate. En las fuerzas armadas incluso hay una estatura mínima para ingresar a ellas. Si en la Francia napoleónica hubiese existido esta restricción Bonaparte no estaría en la historia.

En el deportivismo mundial o al menos el olímpico, deberían existir categorías en varios deportes si no de contacto, sí de medio contacto. En el fútbol por ejemplo, cuando el Tri se enfrenta a los europeos norteños es más que evidente la diferencia en estatura y peso, no obstante, juegan al tú por tú. Si en deportes de pista como el salto de garrocha y de distancia importa tanto la estatura, ¿Por qué compiten en igualdad de circunstancias todos los países? Dirá usted que cada país manda a sus más aptos para tal efecto, pero sucede que los países sajones tienen mucho más de dónde escoger que nosotros, entonces no estamos en igualdad de condiciones. Los humanos nos empeñamos en compararnos, no obstante, no somos iguales.

*- El autor es investigador ambiental.

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