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¿De qué tamaño es el problema?

La narcoviolencia en México está imparable y nadie sabe ni se ha preguntado cuál es la verdadera dimensión de la situación que hoy vivimos. Las estadísticas indican que en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador ya se superaron las cifras de desapariciones los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), y eso que no hay guerra contra el narco. ¿Deberíamos preguntarnos como mexicanos hasta dónde hemos permitido que nos golpee la violencia?

Por Alfredo Alvarez

La narcoviolencia en México está imparable y nadie sabe ni se ha preguntado cuál es la verdadera dimensión de la situación que hoy vivimos. Las estadísticas indican que en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador ya se superaron las cifras de desapariciones los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), y eso que no hay guerra contra el narco. ¿Deberíamos preguntarnos como mexicanos hasta dónde hemos permitido que nos golpee la violencia?

Vamos a poner las cosas en perspectiva, hace 25 años, al inicio de mi carrera, realicé un reportaje para CNN sobre las desapariciones de las agrupaciones criminales, y la situación lejos de mejorar o de desaparecer es más grave. Ni se ve una luz al final del túnel, ya que no sabemos de qué tamaño es el problema. Esas 70 mil personas levantadas por el narco son 70 mil vidas que afectan directamente el equilibrio social.

Tanto en Baja California como en otras regiones se vive bajo el yugo del crimen organizado, son miles y miles de hogares sin un miembro por asesinato o desaparición. Cada vez son más frecuentes las imágenes de madres desenterrando con sus propias manos los cadáveres de sus hijos. La urgencia de responsabilidad social para abatir a esas agrupaciones es imperante.

Las imágenes de televisoras nacionales que muestran a niños formando parte de autodefensas debería de movernos a la sensibilidad social, si eso no lo hace nada lo hará. Debemos preguntarnos hasta dónde hemos permitido que la maldad permee en nuestra sociedad y hasta dónde colaboran grupos de personas que pensamos que nunca lo harían. Se trata de dejar a un lado prejuicios y abocarse a salvar vidas mediante la reflexión y la educación. Cada vez más importantes en la sociedad mexicana del momento.

Otro tema que las próximas autoridades de Baja California deben empezar atendiendo son las adicciones, más pequeños son quienes se vuelven adictos, por lo que alejar a las niñas, niños y adolescentes de la dependencia de sustancias es un primer gran paso para asegurar un futuro cercano donde podamos vivir en paz y seguros.

Pero no se trata sólo de prevención, debemos generar estrategias policiales efectivas para contrarrestar los efectos del crimen organizado. El Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado de Baja California refirió recientemente que hacen falta policías en las calles para cumplir con los estándares internacionales. Mejor educación y mejor vigilancia de los senderos del estado y del país es lo que se necesita para evitar tanta muerte y tanta sangre que está regando el suelo mexicano como nunca antes.

En los días recientes han asesinado a alrededor de 25 personas, se han encontrado fosas clandestinas, personas colgadas en puentes, cadáveres calcinados en parajes urbanos de la ciudad. Además, hay muchos asesinatos, que también, al igual que los desaparecidos, superan ya al calderonismo y al peñismo, y nadie sabe en realidad o puede asegurar cuántos son. Estos son los temas que debemos colocar en la agenda pública local.

Quisiera retomar la reflexión inicial, ¿de qué tamaño es el problema? Más que trivializar la muerte, deberíamos hacer lo posible para no perder la capacidad de asombro y de estupor frente a la brutalidad que se vive enfrente de nuestras casas. Enseñar valores y fomentar la identidad, la autoestima y las vocaciones de nuestros jóvenes, para que ese hueco emocional no se llene de drogas, y mucho menos de balas.

Pero más allá de eso, hoy son ciudadanos los que hallan cuerpos diario, casos que ninguna policía investigó. ¿POR QUÉ?

*- El autor es periodista con 25 años de carrera, ha encabezado noticieros en la televisión internacional; ganó el premio Nacional de Periodismo y ha sido académico, además dirige la página www.alfredoalvarez.mx.

 

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