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Columnas

De la utopía a la realidad

De la utopía a la realidad de nuestros “sueños guajiros” de nuestra juventud cuando en los finales de los cincuenta y los sesenta, la Guerra Fría, brillaba en todo su esplendor.  

De la utopía a la realidad de nuestros “sueños guajiros” de nuestra juventud cuando en los finales de los cincuenta y los sesenta, la Guerra Fría, brillaba en todo su esplendor.  El enorme crecimiento de la Unión Soviética parecía rebasar con creces al poderío norteamericano; cuando la URSS lanza su primer Sputnik al espacio adelantándose a los Estados Unidos en la tecnología por conquistar el espacio y llegar a la Luna.

Cuando todo esto pasaba mi juventud en su mayoría era pro el socialismo como el mejor camino para alcanzar el progreso, la prosperidad, la riqueza de los pueblos como ellos decían, del pueblo sabio como dice Obrador, nuestro presidente.

No quiero alargar más el tema a esta utopía, puesto que lo fundamental de mi envío es otro; pero a la vez relacionado. Uno muy actual. La Constellation Brands, una enorme fuente de trabajo para los obreros mexicalenses como Lenin decía: “Los Obreros”, que en Mexicali han padecido su triste y lamentable derrota, precisamente por los amantes del socialismo, del presidente Obrador y sus seguidores que no lo ven como un presidente de México sino como un Mesías, casi como un Dios. ¿Te das cuenta? Son  los enemigos del capitalismo, son los fanáticos persistentes contra la contaminación y la corrupción supuesta.  Los jóvenes y mayores, activistas pro el agua y población que sigue a pie juntillas las consultas del mandatario, siempre con el pretexto de que se consulte al pueblo y que eso es lo mejor que nos puede pasar a los mexicanos.

Todas las consultas de nuestro Presidente van siempre acompañadas de una alta convicción de Obrador de ir contra la corrupción. Eso naturalmente está perfecto y es plausible, solo que los mexicanos pedimos que la corrupción se ataque con la ley y con informes puntuales a la gente de: quiénes, cómo cuánto, cuándo y no sea un hombre el que, como en naciones que gobierna un solo hombre, la ley no existe.

Es naturalmente, lo más criticable de Andrés Manuel López Obrador. No será la primera vez que quienes presumimos de tener el cerebro en donde debe estar aplaudimos el combate a la corrupción, pero más aún que los corruptos se lleven a la cárceles y que no sea un solo hombre, reitero enfáticamente, dicte, determine o planee a su gusto con base en el poder que el pueblo le ha otorgado y lo más lamentable: que de forma muy criticable diga "yo no fui, fue el pueblo sabio el que habló; el pueblo sabio es el que decide". Todos los mexicanos que tenemos el cerebro en su lugar, sabemos que no es así.

Termino. Como asunto del destino, parte de mi familia se ha instalado en varios pueblos del Valle de San Joaquín, California. Conozco este valle a la perfección. Posiblemente uno de los más prósperos de los Estados Unidos. - Tienen varios-. Conducir mi automóvil por el freeway 99; unas 500 millas o más, es irme encontrando permanentemente con una enorme variada de industrias. (Lo que yo soñador, pensaba que sería el Valle de Mexicali. Cientos de miles de empleos, generalmente para la “mexicanada” que vive en este Valle de San Joaquín. Ni los negros ni los güeros son la mano dominante de estas industrias. Capitalistas, sí, pero como producen riqueza y cientos de mano de obra. La mayoría de agricultura en poder  de  compañías agrícolas poderosas, pero el empleo; la mano de obra ha sacado de la pobreza a millones de mexicanos que un día se fueron de alambres. Hoy sus hijos ya fueron a la universidad muchos de ellos y los más ancianos ya murieron quizás; pero estas empresas siguen siendo fuentes de empleo de los mexicanos. “Malditas empresas contaminantes”, dirán otros; ya sabe usted quienes, y quizás estos ricos millonarios sean corruptos. ¿Te das cuenta?  Suelto una risita. Ese rollo en mi juventud de los sesenta lo manejábamos con ardor y pasión, con fanatismo.

* El autor es artista plástico.

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