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Cristóbal Colón y el revisionismo histórico

Un 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón arribó a la isla de Guanahaní en las Bahamas, luego denominada San Salvador.

Por Roberto Quijano Luna

Un 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón arribó a la isla de Guanahaní en las Bahamas, luego denominada San Salvador. Este acontecimiento es conocido como el Descubrimiento de América, aunque los nórdicos ya habían incursionado en el noroeste del continente. A partir del arribó de Colón, comenzó el proceso de colonización de América por parte de la corona española.

Con el arribo de los españoles, se estima que murió alrededor del 80%-90% de la población nativa, en su gran mayoría por enfermedades y virus importados desde el viejo continente. Lo anterior considerando que Europa salía de la Peste Negra que le cobró la vida entre el 30%-60% de su población. Desgraciadamente, las pandemias descontroladas que cobran la vida de millones han sido una constante histórica.

Desde hace unos años, la figura de Colón recibe el desprecio de ciertos grupos. Lo acusan de ser un genocida que quiso exterminar y esclavizar a los nativos. Dada la persistente marginación de pueblos originarios, han decidido ventilar su hastío con un personaje histórico de hace cinco siglos. La pregunta es si Colón realmente amerita estas acusaciones.

Es evidente que hubo matanzas, maltratos y abusos por parte de los colonizadores españoles que le costó la vida a nativos. No obstante, formular una acusación de genocidio a un proceso de colonización y conquista me parece un error.

Alejandro Magno, Julio César, Mahoma, Gengis Khan, Napoleón, por nombrar algunos de los grandes conquistadores de la historia. Cada uno de estos personajes conquistaron gran parte del mundo por medio de la violencia.

La dinastía Khan logró construir un imperio desde las praderas de Mongolia hasta las puertas de Europa del Este. Se estima que la conquista mongola cobró la vida a cerca de 40 millones de personas. En 1258, los mongoles acabaron por completo en 13 días con Bagdad, en aquel entonces la cosmopolita capital del Califato Abasí; fuentes indican que murieron entre 200,000 hasta 2,000,000 de personas. Hasta la fecha, Gengis Kahn es reverenciado en Mongolia.

El punto es que la historia siempre es complicada e intentar revisarla con nuestro lente moral actual es un error. La moral del presente aspira a la justicia social, tolerancia, respeto de las minorías y mayor igualdad. Todas aspiraciones legítimas en las cuales se han logrado grandes avances, si bien insuficientes.

La moral es siempre cambiante, lo que hoy nos parece correcto, no necesariamente lo era hace unas décadas, ni se diga hace siglos o milenios. He leído acerca de intentos de demeritar a gigantes históricos como Abraham Lincoln por sus posturas respecto a la igualdad racial. Princeton University cambió el nombre de su escuela de gobierno Woodrow Wilson porque era segregacionista. Tanto Lincoln como Wilson eran hombres de sus tiempos con sus propias tribulaciones.

Como amante de la historia, puedo admitir que ésta siempre es complicada. No todo es tan sencillo como esa dicotomía Aliados vs. Eje de la Segunda Guerra Mundial, donde los nazis eran los malos y los aliados los buenos.

En su intento por exculparse, los revisionistas terminarán demeritando todo el legado histórico de Occidente. No veo a los chinos, árabes, mongoles e indios lamentar los errores de sus antepasados, los asumen como parte de su identidad. Sin legado histórico no hay nada que nos una como civilización. No hay sabiduría colectiva, ni identidad.

*- El autor es abogado y estudiante de maestría en administración y políticas públicas.

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