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Columnas

Crisis del tejido social

En diversas etapas de la historia de la humanidad, las sociedades han enfrentado momentos de crispación en sus relaciones sociales.

Por Manuel Ortiz

En diversas etapas de la historia de la humanidad, las sociedades han enfrentado momentos de crispación en sus relaciones sociales. Guerras, terrorismo, catástrofes y pandemias son algunas de esas circunstancias que ponen a prueba la capacidad de los seres humanos para vivir en armonía. Cierto que ésta puede ser una utopía, pero para la sociedad representa una legítima aspiración y, además de lucha por alcanzar el bienestar común.

El año 2020 se ha convertido en una etapa de ese tipo. La humanidad, desde finales del año pasado fue advertida, de una enfermedad que podía causar terribles daños a la salud de los seres humanos que la contrajeron. Lo que empezó en China en diciembre del 2019, que usted amable lector, se enteró de la noticia y como muchos otros pensamos, bueno China, está muy lejos de México. Pero al correr de los días y semanas, de pronto para enero, supimos que, en Europa, ya estaba afectando el virus del SARS-COv-2, coronavirus o COVID-19. Para el 29 de febrero, se dio a conocer la noticia de que un mexicano que había viajado a Italia, contrajo el virus. Desde esas fechas, la vida de la humanidad ha cambiado drásticamente, pues según la página web de la Universidad John Hopkins, hay más de 32 millones de personas contagiadas en el mundo y casi un millón de defunciones (https://coronavirus.jhu.edu/map.html).

Las medidas tomadas por los diversos gobiernos, algunas acertadas, otras no tantas, y otros negando la existencia del COVID-19, han sido solo paliativos para responder a la agresividad de dicho virus que, si bien se ha exacerbado en los adultos mayores, ha afectado a personas de cualquier edad. 

Confinamiento, medidas sanitarias, remedios caseros y curas mágicas, de todo hay en este momento, lo cierto es que la humanidad espera la vacuna para el COVID-19, para que los seres humanos podamos respirar tranquilos, por lo pronto, hasta que aparezca otra enfermedad o una catástrofe.

Lo cierto es que el tejido social se ha dañado, las condiciones normales de convivencia disminuyeron en casi todos los países y hemos transitado hacia una “nueva normalidad”, en la cual las relaciones interpersonales ahora son, en gran medida, virtuales. El teletrabajo primero, las clases en línea o por televisión y radio, las videoconferencias para estar en contacto, ya sea para negocios, educación, relaciones sociales, espectáculos y hasta ocio, son el pan de cada día. Pero como advierten la CEPAL, OCDE y la Unión Europea, hay riesgos en el uso del Internet, pues se está expuesto a robo de datos, la infodemia, parálisis de actividades y pérdidas económicas, aunado a la ampliación de la brecha digital que se han manifestado con mayor agudeza en estos tiempos de COVID-19.

Si a ello aunamos la crispación política, en la cual los actores políticos, se acusan mutuamente de los errores de gestión ante la pandemia, lo cual no sólo ocurre en México, también en EUA, España, Francia, Italia, Inglaterra, Argentina, Chile, Ecuador o cualquier otro país, cuyo tejido social se ha resquebrajado lamentablemente. ¿Usted qué opina?

*- El autor es coordinador del Observatorio Global Mediático-UABC.

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