No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas

Consorte

“La vida es muy corta y luego te mueres”, dice un agrio adagio que no deja de tener razón.  Pero, siempre hay una excepción: el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, que sin ser monarca le quedó aquello de “larga vida al rey”, ya que estuvo a punto de cumplir un siglo antes de expirar a los 99 años el pasado viernes.

Por Miguel Ángel Lino

“La vida es muy corta y luego te mueres”, dice un agrio adagio que no deja de tener razón.  Pero, siempre hay una excepción: el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, que sin ser monarca le quedó aquello de “larga vida al rey”, ya que estuvo a punto de cumplir un siglo antes de expirar a los 99 años el pasado viernes.

No cabe duda de que, don Felipe, desempeñó con gran dignidad, lealtad y total propiedad su papel de príncipe consorte de la reina Isabel II, monolítica dama que ha sabido navegar hasta nuestros días en un mundo en donde ya no encajan la prosopopéyicas monárquicas.

Hoy, la bandera británica ondea a media asta después de que fueron disparadas cientos de salvas al cielo de tres continentes desde mar y tierra. Y el luto seguirá hasta el domingo 18 de abril que terminen los funerales de carácter monárquico; mas no de Estado.

Noble de alcurnia, pero pobre de pecunio, Felipe -príncipe de Grecia y Dinamarca-  se casó con Isabel en 1947, antes de que ella fuera entronizada; lo que nos dice que fue una de dos: o muy desinteresado o de gran visión futurista.

Amante de la naturaleza y la preservación del medio ambiente, presidió un buen número de organizaciones que pretenden salvar al planeta.

Su hobby principal fueron los caballos, ya sea en el polo o en las carreras. En varios derbies llegó “un par de pasos atrás de la reina” como le corresponde a todo príncipe consorte. 

           

LA PALABRA DE HOY: CONSORTE

Adjetivo con el que se designa a la persona que, por matrimonio, adquiere dicho título nobiliario. Por ejemplo, a la muerte del rey Jorge VI en 1952, su hija fue coronada como Isabel II del Reino Unido y Felipe, quien ya era su esposo, automáticamente se convirtió en el príncipe consorte.

Del latín 'consors' / 'consortis' que significa “el que participa de un lote o es copartícipe de una propiedad”. Adicionalmente se compone del prefijo con- “conjuntamente o en asociación” y la raíz del sustantivo 'sors' / 'sortis' que está relacionado con el concepto sorteo… ¿qué suerte ser consorte? Pues a veces sí; pero otras, no.

DE MI CINETECA: MI REINO POR UN AMOR

Peliculón de la Warner Bros., con un elenco soberbio: Bette Davis, Errol Flynn, Olivia de Havilland, Vincent Price y otros grandes del cine de antaño, que se estrenó en 1939 bajo el título en español: “Mi reino por un amor”…

Un intenso drama romántico que narra los amoríos de una madura Isabel I y el conde de Essex, un galán que paraba el tráfico de carrosas y carretas ¡No, para qué le cuento!

Bueno sí. En un principio fue una obra de teatro que pasó a la pantalla grande bajo la dirección de Michael Curtiz, quien también dirigió Casablanca. La trama, repito, cuenta de una reina perdidamente enamorada de su súbdito y el súbdito, un aguerrido militar enamorado… sí, ¡pero del poder! “Dispuesto a sacrificarse” con tal de cumplir sus ambiciones, incluso siendo el príncipe consorte. 

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

 

Más sobre este tema

Comentarios