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Columnas

¡Como anillo al dedo!

La extradición de España a México de Emilio Lozoya, ex funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto, acusado por los delitos de delincuencia organizada.

La extradición de España a México de Emilio Lozoya, ex funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto, acusado por los delitos de delincuencia organizada, cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita, desfalco y muchos otros, le ha caído al presidente Andrés Manuel López Obrador “como anillo al dedo”. Este episodio montado melodramático todavía no termina, es más, todavía no empieza, lo único que ha ocurrido es ventilarlo en los medios como mera “cortina de humo” para desviar la atención de la ciudadanía de asuntos importantes que el gobierno no ha atendido de manera eficiente como lo es la pandemia, la inseguridad y el quebranto económico que estamos padeciendo.

A pesar del panorama nada halagador y con las siguientes cifras no podemos menos que ser realistas y sin el afán de ser pesimistas, tampoco se trata de hacer apología de una gestión negligente desde el punto de vista de la administración pública. Se trata de una visión objetiva. Con cifras nunca vistas en la historia reciente del país, para este segundo trimestre se estima un -20% del PIB y más de 11 millones de personas desempleadas; 17, 982 homicidios durante el primer semestre de este año y hasta ahora 44 mil muertos por el COVID-19 y una elección en puerta.

Pues el tema de las extradiciones de Lozoya y Duarte servirán para deshacerse de sus enemigos políticos de los distintos partidos, pero principalmente del PRI y del PAN al involucrarlos en desfalcos y en el origen de dinero ilícito para las campañas políticas, sobre todo los provenientes de la empresa Odebrecht, ya que supuestamente están mencionando a dos excandidatos a la presidencia de México como José Antonio Meade y Ricardo Anaya y muchos diputados de aquella legislatura que recibieron dinero de manos de Lozoya para aprobar las reformas estructurales que se realizaron durante la administración de Enrique Peña Nieto, sobre el cual pesan “sospechas” de corrupción, pero también se menciona a Luis Videgaray Caso, exsecretario de relaciones exteriores en el último tramo de esa administración.

Con estas acciones, el gobierno de AMLO pretende “desacreditar” a muchos políticos de distintos partidos para nulificarlos y maniatarlos y allanar el camino para que Morena obtenga carro completo o cuando menos, seguir conservando la mayoría en la Cámara de Diputados. Será una elección en donde, no hay duda, el estado meterá las manos para obtener el triunfo. El uso de recursos públicos será la constante en esta próxima elección donde se dice que será el proceso más grande de la historia, pues por primera vez serán recurrentes los comicios federales con elecciones locales en las 32 entidades del país. Se elegirán o reelegirán diputados federales y también se votará para gubernaturas, ayuntamientos y congresos locales.

Las cortinas de humo continuarán, las habíamos visto en los gobiernos neoliberales, pero hoy en día en el gobierno de la 4T las aplican cotidianamente para salir con ocurrencias y dichos que hacen que la prensa se dedique a festejar las tonterías que se dicen para encubrir la realidad, así mismo, López Obrador seguirá en campaña permanente como es su costumbre. La “cacería de brujas” continuará para desacreditar a los adversarios políticos. No hay duda que AMLO hizo una “carambola de dos bandas” y “mata a dos pájaros de un solo tiro”. Maniatar y nulificar candidatos de oposición y encubrir las omisiones en políticas públicas. No sabemos en que quedará este “show montado”, pero como dice el dicho popular “calumnia, que algo queda” ya que todo cayó “como anillo al dedo”.

*- El autor es economista egresado de la UABC.

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