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Columnas

Cochis trompudos

Pensé en varios títulos para la columna de este lunes: cochi con lentes, hay que ser cochi pero no tan trompudo, puerquito valiente.

Pensé en varios títulos para la columna de este lunes: cochi con lentes, hay que ser cochi pero no tan trompudo, puerquito valiente.

Incluso el de la sociedad de los políticos muertos. Todos tratando de englobar el nuevo pleito del gobernador, Jaime Bonilla Valdez con los empresarios e intentando explicar por qué creo que en estos tiempos carecemos de políticos de altura, estadistas capaces de enarbolar, con liderazgo, causas sociales y comunes en Baja California.

Bonilla Valdez estaba llamado a ser una figura política histórica en la entidad. Luego de terminar con 30 años de panismo.

Pero su capital político lo fue gastando de manera acelerada desde la transición, ya que más que como un estadista fue percibido como un caprichoso aferrado en gobernarnos cinco años.

Luego vino la cascada de atropellos y sin sabores para una 4T que quería marcar su diferencia con el Prian: los moches, aumento de impuestos, creación de nuevos gravámenes, compromisos de pagos sin resolver, los cuales había ofrecido en campaña.

Después, los discursos incendiarios que nos generan más dudas que certezas, ya que resulta ilógico que si tienes el control desde el Ejecutivo, hasta el Congreso del Estado, pasando por ayuntamientos y cabildos, debas pelearte con los poquísimos que tienen capacidad para confrontarte.

No vemos un líder, aunque el secretario de Salud, Alonso Pérez Rico lo llame así o aunque el secretario General de Gobierno, Amador Rodríguez Lozano le diga que gobierna de manera magistral.

No hay claridad en una causa justa, en un Plan Estatal de Desarrollo, para 2 ó 5 años. Solo es reactivo y se sube a todos los rings, teniendo operadores que lo podrían hacer, mientras él gobierna.

Hay quienes confunden construir un discurso con hablar. Se olvidan de que la empatía en la comunicación no verbal, las señales intertextuales, así como el contenido emocional y psicológico, son tan o más importante que lo enunciado.

Estas son reglas sencillas y básicas. Los políticos están obligados a manejarlas de manera excelente, ya que el discurso es la principal herramienta para tender puentes y construir consensos.

Por los hechos, podemos decir que el gobernador Bonilla, está entre los confundidos.

El carisma, ese es otro factor importante a la hora de comunicarse los políticos con las comunidades, pero, no se le puede pedir peras al olmo, tenemos a un presidente que de manera magistral puede generar índice de aprobación elevados con base en un arrastre popular.

Sin embargo, el gobernador Bonilla parece estar lejos de ser carismático.

A nivel estatal y a nivel nacional abre frentes, con una facilidad tremenda, cada vez que se para en el micrófono o se reúne con la prensa. Denosta, es rijoso, va al enfrentamiento y al tiempo veremos si le funciona, por lo pronto, parece que no.

Es un empresario de medios de comunicación que durante 30 años de gobierno panista, tuvo que navegar contracorriente y en un rol de confrontación, todos recordamos aquel pasaje con Ernesto Ruffo y su hermano Claudio, a inicios de los noventa.

Pero, alguien le debe avisar que ya es gobernador y la ciudadanía espera resultados con urgencia, la inseguridad, los problemas presupuestales en educación, la deuda con la UABC, el tema de la salud pública exige que se baje del ring y construya acuerdos en el estado y sobre todo a nivel federal, que se note su eficacia política, pues.

La verdad sea dicha.

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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