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Carboneros institucionalizados

Por Alberto Tapia

En múltiples ocasiones hemos denunciado en estos “ecoanálisis” la cultura depredadora de los carboneros, gente que viene del Sur de México en busca de mejores condiciones de vida, en este caso de árboles para talar ya que en sus tierras ya se los acabaron.

En todo el valle cachanilla seguimos viendo árboles quemados o quemándose para luego hacerlos carbón en completa impunidad. También hemos denunciado el perverso círculo vicioso de quemar los montes para luego pedir permiso para aprovechar maderas muertas que ellos mismos quemaron. Y no ha habido autoridad que investigue esto.

El Cañón del Burro que desemboca en el Valle de Guadalupe, B.C., tuvo frondosos encinares y poco a poco los han ido quemando y grupos de carboneros se instalan e invaden terrenos particulares y ejidales para hacer carbón de la mejor de las leñas de la región, el encino.

Este  árbol del género Quercus es de lento crecimiento y por ello desarrolla una madera muy dura que no hace tabla larga, apenas para culatas de armas, alajeros, etc. Pero debido a su acelerada desaparición ha sido protegido por la Ley, al igual que las otras maderas duras de las sierras norteñas como la huata y la manzanita.

Mi buen amigo don Mario Ruanova Zárate me envió una noticia que se antoja una broma. Técnicos de CONAFOR y SAGARPA con el Comisariado Ejidal de Laguna Hanson impartieron un curso a ejidatarios y otros rurales para enseñarlos a hacer carbón de encino.

Si, del árbol protegido y en franca desaparición. El mismo gobierno acelerando la deforestación delito nunca investigado, menos sancionado. Esto no es más que la institucionalización del casi extinto oficio del carbonero, el mismo que acabó con los bosques de roble y encino del Valle de México.

El verano pasado, fotografié y entrevisté a una familia de Jalisco que pescaba con tarraya lisa y mojarra en la playa de Cantamar. “Es para comer”, me decía justificando su trabajo el sureño. “De dónde venimos ya no hay qué pescar”. El domingo pasado comentamos aquí mismo cómo cazadores del centro del país vienen a sobre cazar el faisán en el valle de San Luis.

Poco a poco iremos viendo como algunos connacionales vienen subiendo hacia el Norte tras los recursos naturales que ya depredaron por completo en sus terruños.

¿Y los ambientalistas bajacalifornianos, qué opinan? Mi generación ya va de salida y no tenemos la energía necesaria para defender nuestra Naturaleza, urge que se manifieste la nueva conciencia ambiental.

Los técnicos oficiales explican que la leña de carbón sirve para cocinar, generar calor, en la industria, producir aleaciones y limpieza del acero, pero nunca considera el papel fundamental de los árboles en el ecosistema. Está formado para explotar la naturaleza, no para entenderla, menos conservarla.

Quizá se defiendan diciendo que se trata de maderas muertas, de ramas de encinos ya muertos, pero yo les pregunto: ¿Y quién vigilará que la leña para convertirla en carbón sea de esa naturaleza y no talada ilegalmente?

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