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Columnas

Campañas políticas y confrontación

Un verdadero estadista debe ser ejemplo de honestidad, tolerancia, pluralidad y de una conducta impecable con todos los ciudadanos y con todos los sectores sociales y económicos; no debe ser sinónimo de conflicto o de confrontación. Debe gobernar para todos sin distingos no solo para un sector en particular.

Un verdadero estadista debe ser ejemplo de honestidad, tolerancia, pluralidad y de una conducta impecable con todos los ciudadanos y con todos los sectores sociales y económicos; no debe ser sinónimo de conflicto o de confrontación. Debe gobernar para todos sin distingos no solo para un sector en particular. Debe además, convocar a la unidad y conciliar intereses en aras de un bien superior que trascienda el tiempo y espacio, que sea ejemplo para las nuevas generaciones. Sin embargo, una cosa es el ser y el otro el deber ser. Durante los últimos meses hemos visto con incredulidad que nuestro gobernante se la ha pasado peleando con muchas personas, incluso que son de su mismo partido.

La confrontación ha sido la constante en la presente administración que ha trascendido a las campañas políticas, descalificando a los adversarios para, según esto, limpiar el camino para obtener el triunfo del partido en el poder. Se han escuchado comentarios de parte de algunos candidatos de la posibilidad de que en esta ocasión se dé una elección de estado, por la derrama inminente de recursos públicos que pudieran invertirse en la campaña que se avecina. Han iniciado las campañas en medio de la desesperanza, la incertidumbre y la confrontación, por la división que ha sido orquestada desde las cúpulas del poder que han impactado a la población al punto de inhibir sus deseos de ir a las urnas este 6 de junio.

Ha iniciado la guerra sucia en las redes sociales, pero también la “guerra de encuestas” muchas de ellas rayan en el ridículo ya que no reflejan la realidad, están “cuchareadas”, “manipuladas” y solo reflejan el resultado que quiere ver la persona o partido que las contrata. En su mayoría, carecen de la información necesaria acerca de la metodología, no especifican el universo o población que cubre la encuesta, tampoco definen el tamaño de muestra, no puntualizan si es a nivel estatal o municipal. Si se hace un ejercicio y en la calle le preguntas a cualquier persona por quien vas a votar, en la mayoría de los casos responden que no votarán por Morena, menos por Marina del Pilar dado el “papel” tan “frívolo” que desarrolló en el municipio de Mexicali. De Lupita Jones manifiestan sus dudas, por Jorge Hank hay personas que lo apoyan, pero también otras que no, sin embargo, en el balance es el más favorecido y el que más ha crecido en intención del voto. Al final son más los que estarían de acuerdo en votar por la gubernatura por el PES. No obstante, la verdadera encuesta la veremos el día de la elección.

Por otra parte, hasta ahora no se ha visto en general ninguna descalificación entre los mismos contendientes a la gubernatura y esperamos que no se dé, porque los votantes están hartos de ver tanta confrontación y descalificaciones. Lo que los electores esperan ver es una campaña de propuestas de solución a sus problemas que vengan a satisfacer sus múltiples necesidades sobre todo de carácter económico. Hoy los candidatos deben de luchar por erradicar la mala fama que se tiene de algunos de ellos y volver a las bases de la sociedad para que conozcan sus demandas y necesidades. El desprestigio de los partidos políticos está presente. El divorcio entre sociedad y gobierno es permanente, la sociedad no se siente representada por sus gobernantes. Hoy la política está muy desgastada, sus integrantes solo buscan llegar al poder para enriquecerse. Mientras que los partidos hacen hasta lo imposible para no perder esos espacios y tratar de perpetuarse en el poder. La carencia de ideología, de principios, de ética y moral han hecho presa a todos los partidos. Por eso cuando la sociedad ve las confrontaciones, no quiere saber nada de política y menos de aquellos gobernantes que se la pasan dividiendo y denostando a quienes no se apeguen a sus designios. Por ello, “El que siembra vientos, cosecha tempestades”, “el que a hierro mata, a hierro muere”, “los carniceros de hoy, serán las reses del mañana”.

*- El autor es economista egresado de la UABC.

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