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Columnas

California y la 4T

Imposible no reconocer el plan de Bienestar que el presidente Obrador está realizando en beneficio de una enorme multitud de personas mayores, entre otros tantos minusválidos.

Imposible no reconocer el plan de Bienestar que el presidente Obrador está realizando en beneficio de una enorme multitud de personas mayores, entre otros tantos minusválidos.

En lo personal me parece que el Ejecutivo está descargando una buena parte de su energía para cumplir, cada vez más organizado, con varios millones de pesos para apoyar la enorme pobreza o mayores de la tercera edad, que incluso reciben alguna pensión de los organismos como IMSS, ISSSTE, pensionados en ferrocarriles, petróleos, entre otros, que adicionalmente reciben la ayuda complementaria del gobierno de Obrador. Y desde luego miles de personas, mujeres y hombres que en su vida nunca habían tenido la fortuna de recibir este apoyo económico. Por estas multitudes en el desamparo sin duda no podemos dejar de reconocer lo que significa esta partida en dinero para los más vulnerables del país.

Hasta aquí, no puedo escatimar mi reconocimiento al presidente Obrador.

Sin embargo, me declaro abiertamente partidario del liberalismo económico. No tengo la menor duda al respecto. Este liberalismo, al que por los hechos el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se empeña en criticar, incluso, con sornas y algunas burlas: “Los tenemos rodeados” – se expresó, refiriéndose a sus adversarios. Podría agregar a la  vez,  que 72 millones de mexicanos están con él, para restregar en el rostro a sus oponentes su poderío. Otro asunto... el principal.

Conocer bien California como yo tengo esa fortuna me convierte en un apasionado defensor del liberalismo económico. La tercera región más rica del mundo, precisamente por su abierta economía, me hace no tener dudas de las economías abiertas. Hacer un recorrido desde el Valle Imperial hasta el enorme valle de San Joaquín en automóvil, no en avión, me produce convicciones firmes de lo que significa para las naciones, para los pueblos la riqueza en todos los órdenes del enorme crecimiento y desarrollo de California. Primero: haciendo el recorrido por el Valle Imperial, su agricultura se impone a todo fanático socialista, defensor del ejido mexicano, con todo respeto a los ejidatarios de nuestro país. "Pasar por el desierto del lago salado al sur de Coachella, en donde hace cuarenta años era solo un desierto, hoy, vid, datileras, naranjales, y cientos de miles de torres eólicas al norte de Palm Spring  nos quitan el fanatismo del nacionalismo y de “Primero los pobres”. Antes, en el Valle Imperial diez mil paneles solares, quizás más, nos muestra el poder del capitalismo. Energía no contaminante, con una fuerte carga de impuestos para el gobierno de California y Federal nos dejan una lección de apertura del liberalismo económico, sin maniqueísmos ideológicos. Los poderosos que pagan altos impuestos al gobierno, es todo. Hacer un recorrido por el Valle de San Joaquín, 200 millas o más de agricultura que se impone a tuertos y maniqueos por su imponente desarrollo, representan una lección a la política tercermundista del ejido; con todo respeto, reitero, a los ejidatarios mexicanos. Hacer un recorrido por el 99 freeway o el 5, hasta el norte de Sacramento te abre los ojos y termina con nuestras economías nacionalistas sin menosprecio, desde luego, a todo nacionalismo, pero a este nacionalismo se le nubla el pensamiento con patrioterías. El crecimiento en grande también es nacionalismo. Al Este de San Francisco y al Este de Bakersfield por el 58 freeway, miles de torres eólicas también muestran  el poderío de estos empresarios productores de energías limpias. En México yo espero que el presidente Obrador, exigiendo los correspondientes impuestos, les permitan agrandar el desarrollo de México. El asunto es muy simple: terminar con abusos y privilegios. Eso es todo.

Finalmente, este comentador es firme creyente del liberalismo económico, y afirmo que California es mi mejor ejemplo.

*- El autor es artista plástico.

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