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Bonilla Vs Cruz Roja

“Nadie es tan pobre para no ayudarla, ni rico para no necesitarla”, eran las palabras que se mencionaban cada colecta de la Benemérita Cruz Roja Mexicana. Palabras que son una realidad ya que no preguntan al socorrerlo de qué partido político eres, de qué religión, ni se fijan en el color de piel o estrato económico, los socorristas de la Cruz Roja auxilian a todos por igual.

Por Cosme Collignon

“Nadie es tan pobre para no ayudarla, ni rico para no necesitarla”, eran las palabras que se mencionaban cada colecta de la Benemérita Cruz Roja Mexicana. Palabras que son una realidad ya que no preguntan al socorrerlo de qué partido político eres, de qué religión, ni se fijan en el color de piel o estrato económico, los socorristas de la Cruz Roja auxilian a todos por igual.

Esta semana el gobernador, Jaime Bonilla Valdez y su alfil, Alonso Pérez Rico, secretario de Salud, arremetieron contra la Cruz Roja pretextando que esta institución no había destinado ambulancias para el traslado de enfermos de Covid-19. Por ello, el gobernador Bonilla dio instrucciones a la secretaría de Hacienda del Estado a eliminar del recibo correspondiente al cambio de tarjeta de circulación o licencias la aportación a la Cruz Roja.

Según Bonilla, el año pasado, la Cruz Roja de Baja California recibió 60 millones de pesos de las aportaciones de los ciudadanos a través de recaudación de rentas por concepto de trámites de placas, tarjetas de circulación y licencias. A mí me cobraron 99 pesos por cada trámite, los cuales pagué con gusto.

Creo que la mayor parte de este dinero recabado quedó en la Cruz Roja de Tijuana, institución que tiene más trabajo por el número de habitantes, accidentes de todo tipo, baleados, acuchillados, etc., la de Mexicali recibió 17 millones de pesos por ese concepto.

Yo le pregunto a Bonilla si alguna vez ha acudido a la Cruz Roja, si alguna vez ha aportado dinero a la Cruz Roja, bueno posiblemente a la de San Diego, California. Se queja de que les cobran a los ciudadanos por la atención a una fractura, alguna sutura de alguna herida, pero en lo primero que piensa la gente ante cualquier contingencia es en la Cruz Roja, no el Hospital General, que, por cierto, las camillas de la Benemérita se quedan muchas veces en urgencias de los hospitales generales por falta de camas y eso no lo comenta Pérez Rico.

Es tiempo que el Gobernador se ponga a pensar en dotar a la Secretaría de Salud de decenas de ambulancias para que atiendan a los accidentados, a los enfermos de Covid-19 y otros problemas de salud. La Cruz Roja, con todos los peligros que esto representa, va a recoger a baleados, no lo hace ni la secretaría de salud, ni el IMSS. Por cierto, ¿por qué no se queja con la delegada del Seguro Social, Desiré Sagarnaga por la falta de flotillas de ambulancias en toda la entidad para el traslado de enfermos de Covid-19?

En Mexicali, por ejemplo, la Cruz Roja tiene 21 ambulancias para cuatro turnos, ¿cuántas tiene la SS o el IMSS? Mover una ambulancia tiene un costo promedio de 700 pesos. En Mexicali la CR ha atendió el año pasado a 119,130 ciudadanos, de estos 14,372 fueron trasladados en ambulancia; se atendieron emergencias médicas en clínicas 9,527. Esto suma 23.5 millones de pesos, 6.5 millones más de lo que aportan los ciudadanos vía placas o licencias.

Mientras que el superdelegado, Jesús Alejandro Ruíz Uribe, declaró en Mexicali que le gustaría ver a la Cruz Roja organizando conciertos, rifas y otras actividades para recabar dinero y no esperar dinero “del gobierno”, todavía una reportera le hace la aclaración que el dinero es de los contribuyentes no del gobierno, a lo que dice que lo cobran sin autorización del ciudadano, a lo que los reportaros le dicen que no es así. La Cruz Roja y la Media Luna en Oriente Medio, son instituciones reconocidas mundialmente por su labor, menos por los gobernantes de Baja California. Por eso “nadie es tan pobre para no ayudarla, ni tan rico para no necesitarla”, a la Benemérita Cruz Roja.

* El autor es periodista independiente.

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