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Columnas

Añoso

Si escribí solazmente sobre Felipe, el príncipe consorte que casi llega a la centena. Hoy, con desasosiego, escribo acerca de un tipo con suerte que a los 99 años recibió la vacuna contra el coronavirus. Esto sucedió en el estadio “México ´68” de CU, lo que resulta paradójico porque me refiero al longevo expresidente Luis Echeverría Álvarez.

Por Miguel Ángel Lino

Si escribí solazmente sobre Felipe, el príncipe consorte que casi llega a la centena. Hoy, con desasosiego, escribo acerca de un tipo con suerte que a los 99 años recibió la vacuna contra el coronavirus. Esto sucedió en el estadio “México ´68” de CU, lo que resulta paradójico porque me refiero al longevo expresidente Luis Echeverría Álvarez.

“Dos de octubre no se olvida” y a pesar de que ya corrió más de medio siglo, el susodicho se libró de ir a la cárcel y de una neumonía que hubiera fulminado a cualquier otro con más de 90 a cuestas. Pero, como dice el mexicanísimo refrán: “Mala hierba”…

Cuando el Movimiento del 68 yo tenía 18 y Luis Echeverría 53 años, ya como secretario de Gobernación del gabinete de Gustavo Díaz Ordaz, a quien lo único que le importaba era que no se cancelarán los Juegos Olímpicos, desestimando el número de muertos del icónico movimiento estudiantil.

Díaz Ordaz se adjudicó la responsabilidad; pero quien activó la masacre fue Echeverría, Existe una famosa narración de Julio Scherer de cuando el general al mando de la operación -antes de que se lanzaran las bengalas como señal de embestida en contra de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas-, le preguntó a Echeverría varias veces: “¿El presidente está enterado?” Echeverría divagaba; pero el presidente -aunque estaba fuera de la Ciudad de México- sabía de la perversa maquinación.

Mi generación tiene a Luis Echeverría en pésima estima y si en aquellos años alcanzó a libarse de la responsabilidad de sus atrocidades, fue porque al llegar a la presidencia -dos años después- compró conciencias con un gobierno demagógico populista.

Y no fue solo lo del ´68; también la matanza del Jueves de Corpus del 10 de abril de 1971, “El Halconazo”; y el exterminio del periódico Excelsior en la época que fue un diario independiente. La vida de Luis Echeverría es tan añosa como ignominiosa.

           

LA PALABRA DE HOY: AÑOSO

Adjetivo que alude a lo que tiene muchos años, lo mismo una persona, un lugar o un suceso. En latín, año se dice 'annus' y muchos años, 'annǒsus'. Así de simple.

DE MI LIBRERO: PARTE DE GUERRA

De Julio Scherer y Carlos Monsiváis, Parte de Guerra está construido en gran parte con documentos que el general Marcelino García Barragán le legó a Scherer. Santo y seña de cómo colocaron francotiradores vestidos de civiles en diverso edificios de Tlatelolco.

El libro tiene transcripciones de documentos del general brigadier José Hernández Toledo, dando cuenta de las misiones cumplidas de julio a octubre de 1968 por el Batallón Olimpia, incluía “la desaparición” de centenares de jóvenes inermes.

Cierro con una cita de Javier García Paniagua hijo de García Barragán: “… me alejé de la política, porque me aparté de los personajes que la procuran para su provecho. Veo lo que a nadie se le oculta: rapiña y engaño. La banda presidencial es ya solo una seda hermosa”. Verdad lapidaria y muy añosa.  

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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