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Columnas

Analfabeto

Una palabra que hace referencia a aquella persona que no sabe leer ni escribir. De igual manera, el término suele tener un uso extendido y se utiliza para nombrar a los individuos que son ignorantes o que carecen de los conocimientos más básicos en alguna disciplina.

Por Jaime Navarro

Una palabra que hace referencia a aquella persona que no sabe leer ni escribir. De igual manera, el término suele tener un uso extendido y se utiliza para nombrar a los individuos que son ignorantes o que carecen de los conocimientos más básicos en alguna disciplina. También considerada una pandemia que atenta contra la libertad y el progreso. El analfabetismo alarma a los gobiernos de diversos países desde hace décadas y existen numerosas campañas con el fin de erradicarlo. Esto supone que, en general, estas personas no saben leer sus derechos, ni las noticias de un periódico, ni redactar un Currículum vítae para buscar trabajo. Las consecuencias de dichas limitaciones resultan tan evidentes como aterradoras. En los países que cuentan con programas de escolarización obligatoria, el analfabetismo es muy reducido. Sin embargo, el aprendizaje de la lengua es cada vez más deficiente, dados una serie de factores, entre los que se encuentra el mal uso de la tecnología. Jesús Quintero en un monólogo radiofónico mencionó que siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia se habían vivido como una vergüenza, nunca como ahora la gente había presumido el no haber leído un libro en toda su vida, de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia apenas superior a la de un primate. Las personas analfabetas de hoy son las peores, porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir pero no lo ejercen, pero no puede aplicar estos conocimientos de manera práctica, son capaces de hacer un uso básico de su lenguaje, pero son incapaces de entender instrucciones escritas, llenar un formulario, leer un texto en un medio de comunicación, interpretar señales de tránsito o tablas de horarios, así como de utilizar eficientemente herramientas informáticas como un procesador de palabra, internet o un teléfono móvil. Si bien estas personas son capaces de entender palabras aisladas, es cuando éstas se combinan y adoptan significados relativos y contextuales que su interpretación se vuelve imposible para ellas. Nuestro país es una muestra de ello, la pandemia del coronavirus está causando estragos por los contagios de gente ignorante que no permite ser ayudada y que además no cree que exista el virus. El mundo entero se está creando a la medida de esta nueva mayoría, en donde todo es elemental y primario para que ellos puedan entenderlo y digerirlo y que precisamente por su analfabetismo y su incultura, quiere imponer su falta de gusto y sus morbosas reglas. Es increíble cómo estamos viendo por nuestra descomposición política, cómo una persona improductiva, inculta, dedicada a nada de provecho, sin ninguna virtud positiva, sin ningún mérito de desarrollo personal, pueda ser presidente municipal, diputado o regidor en una nación que exactamente necesita todo lo contrario a lo que es y que por otro lado sólo por el enojo social y rechazo a las personas educadas, cultas y preparadas, estas no puedan desarrollar actividades gubernamentales de alto nivel. La política es el único núcleo, en el que no se necesita tener ninguna capacidad para lograr una posición de tal importancia, más que tener la habilidad de convencer al confundido, al cegado, al necesitado y hacerle creer que le dará y que le repartirá todo aun sin trabajar, ilusionar a tanta gente, que le cree, sin el más mínimo razonamiento, sólo reproduciendo la miseria en la que ve a un País, para satisfacción de sus frustraciones. Como dijo John F. Kennedy: “En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él”. Sólo por la sed de poder.

*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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