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Columnas

¡A pagar el daño!

El domingo pasado terminé la columna preguntando ¿Quién convocó?.

Por Alberto Tapia

El domingo pasado terminé la columna preguntando ¿Quién convocó?, en referencia a la avalancha de carritos banqueteros atestados de urbanitos que al unísono decidieron todos ir la misma mañana a Laguna Hanson, Parque Nacional Constitución de 1857, a “disfrutar” la nieve recién caída. Este fenómeno es inédito, el que cientos de carros se hayan quedado varados en los lodos de la nieve derretida. De ahí la pregunta. Como si hubiese sido la Voz del Amo, del líder espiritual, del Comandante Supremo, la poderosa consciencia, etc., el que dijo ¡vamos a la sierra!

Y todos fueron.

Quizá las nuevas Redes Sociales se cruzaron, coincidieron, se amalgamaron, para hacer salir del calor de hogar y seguridad de sus casas, al riesgo, al frío, a lo incierto. Y si fueron la intercomunicación vía celular y la computadora el medio de este movimiento, con mucha razón los gobiernos del Mundo intentan regular su hasta ahora, casi libre funcionamiento. Las nuevas formas de comunicarnos los humanos sustituyen al panfleto, a la conspiración secreta, al mitin tumultuoso que se utilizaba para mover a las masas.

Pero lo que hoy importa y alude esta columna, es al daño que los urbanitos causaron al camino de terracería que, desde La Rumorosa y otras entradas, conducen al destino convocado y de paso, al Valle de Ojos Negros-Ensenada, B.C. Ejidatarios de Sierra de Juárez, Aubanel Vallejo y Cordillera Molina, principalmente, han quedado parcialmente incomunicados. Habitantes serranos de conocidos sitios a los que se llega por este camino destruido, son Picachos, Agua Grande, La Ponderosa, Las Margaritas, El Topo, Los Gavilanes, Agua de La Piedra, Agua Amarga, Laguna Hanson, El Aserradero, El Bajío Largo, El Rayo y otros asentamientos rurales vecinos.

Como dijimos el domingo pasado, las huellas en el lodo que dejaron los carros varados, más bien los surcos, se endurecen y solidifican en largos tramos por los que resulta una tortura transitar, con gran desgaste de la suspensión de los carros. Se requiere de maquinaria pesada, combustible y operadores de por lo menos dos turnos diarios. Por lo pronto, el Ejido Ganadero Sierra de Juárez, que data desde 1942, está solicitando aportaciones voluntarias para conseguir contratar 300 horas de trabajo, para restaurar el daño ocasionado por los urbanitos. ¡Imaginen la responsabilidad si alguien en particular hubiese convocado a tal excursión!

Para aquellos que se sepan responsables, les sugerimos depositar NO su donativo, sino pagar el daño causado, en la cuenta HSBC 4213-1680-5595-6167 o en OXXO 4766-8413-4246-4198 de la Tesorería de Sierra de Juárez, como un acto del amor y la amistad en este día 14. Arreglar este importante camino no sólo les volverá la tranquilidad a nuestros amigos rurales, sino que los mismos urbanitos podrán seguir disfrutándolo, sobre todo a partir de Semana Santa. Siempre hemos escuchado el deseo de muchos de que esta ruta se pavimente. ¡Sería un recorrido paisajista excelente!, turísticamente hablando. Pero si por terracería acuden tantos, imaginen el impacto ambiental de hordas de incultos ambientales que se sumarían a los ya de por sí, bastos visitantes.

*- El autor es investigador ambiental.

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