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Columnas

21 payasos y el porrista del circo

La Suprema Corte de Justicia fue contundente al calificar como corrupción a la Constitución y fraude a la democracia la hoy conocida ley Bonilla; desde el mes de Febrero del año pasado decidí combatirla, por ello inicié las demandas de juicio político en contra de los magistrados electorales que se prestaron a ello y a los 21 diputados de la XXII legislatura que entregaron el cuerpo por muy poquito, por un par de pesos sin importarles la dignidad que requiere tener los pantalones para defender al pueblo, no tratando de quedar bien con el que era el nuevo jefe político de nuestro estado; afortunadamente ambas denuncias continúan vigentes y fueron notificadas al Senado de la República.

Somos lo que hacemos

La Suprema Corte de Justicia fue contundente al calificar como corrupción a la Constitución y fraude a la democracia la hoy conocida ley Bonilla; desde el mes de Febrero del año pasado decidí combatirla, por ello inicié las demandas de juicio político en contra de los magistrados electorales que se prestaron a ello y a los 21 diputados de la XXII legislatura que entregaron el cuerpo por muy poquito, por un par de pesos sin importarles la dignidad que requiere tener los pantalones para defender al pueblo, no tratando de quedar bien con el que era el nuevo jefe político de nuestro estado; afortunadamente ambas denuncias continúan vigentes y fueron notificadas al Senado de la República.

Este Camelot se ocupa nuevamente de esos 21 sinvergüenzas, lame suelas; en otra ocasión nos ocuparemos del porrista Amador, que en vez de ser jefe de gabinete se convirtió en el enano del circo que pide el aplauso al payaso; mire, yo no sé usted, pero si algo debemos de aprender de lo expuesto por la Suprema Corte de Justicia es no callarnos más, lo hicimos durante el sexenio de Kiko y los resultados son evidentes. Todavía sale el gobernador diciendo que los Ministros no informaron artículo alguno de los que fueron violentados, ¡uff!

Lamento que en nuestro estado el silencio haya sido el común denominador, mientras esto siga, seguirán en política patanes de esta calaña, honrosa excepción de unos cuantos, particularmente asociados a la COPARMEX, con razón el gobernador es tan chiquito que habla del golpe orquestado desde la “derecha” cuando lo que quiso fue a todas luces robarnos tres años; a ver si sabía que la gubernatura era de dos ¿para qué demonios se inscribió en el proceso?, la respuesta es evidente, pensó que a través de estos 21 payasos lo haría cambiando la ley sin importarle lo más mínimo el estado de derecho, ojalá que la comunidad empresarial no se vuelva a quedar callada de la forma en la que lo hizo, por ello sostengo que debemos de dejar de ser  cómplices por omisión. El agravio era uno mayúsculo y auto renunciamos a la elemental decencia de defendernos.

Lo invito a que nunca los olvidemos, a los diputados, magistrados y demás aplaudidores,  por su falta de ideas, dignidad, altura de miras, pantalones y amor a nuestro estado, lo invito a que dónde los vea y cuándo lo haga les recuerde lo indigno de su persona, lo chiquito de su tamaño, lo zalamero de su consciencia, su falta de valor, su nula aportación a nuestro estado tratando de congraciarse con el nuevo gobernador, su cobardía, su falta de entereza; si alguno de ellos vuelve a pedirnos su confianza, de estúpido usted si los escucha, ellos por muy poco se vendieron, algunos por un par de plazas, otros incluso renunciaron al partido que les dio todo, hasta la oportunidad de ser dirigentes nacionales juveniles, todo a cambio de dos pinches años y el desprestigio, que poco les importa a ellos, seguramente la pequeñez de su juicio les consuela pensando que son parte del gobierno municipal o Secretario de Educación de un gobierno que simplemente quiso “chingarnos” tres años a los bajacalifornianos; ojalá nunca se nos olvide.

*El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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