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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

Reflexión Universitaria

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

AMLO y la UABC Vientos de cambio se perciben en el estado de Baja California incluyendo la benemérita Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Ya se ha iniciado el proceso electoral para el cambio de Rector en nuestra máxima casa de estudios, que culminará el 27 de enero de 2019, fecha en la cual asumirá el mando la persona que elija la H. Junta de Gobierno. Durante la etapa de selección, los universitarios se verán inmersos en una serie de foros en las ciudades de Mexicali, Tecate, Tijuana y Ensenada, donde las comunidades académicas recibirán y analizarán los proyectos que los aspirantes a dirigir esta institución plantearán en estas comparecencias. Los bajacalifornianos debemos de sentirnos orgullosos de tener una universidad de clase mundial, orientada hacia la excelencia académica, así lo indican las instancias que miden la calidad educativa a nivel internacional. La incursión de la UABC en los rankings mundiales no debe sorprendernos ya que su calidad es reconocida en el país y en la región como una institución de excelencia, ya que el 100% de sus programas educativos están acreditados por organismos externos a la UABC. En ese sentido, en mayo pasado recibió el reconocimiento de parte de Emerging Economies University, alcanzando el octavo lugar entre las instituciones de educación superior del país y la posición cuatro de las universidades públicas estatales. El estudio elaborado por la compañía inglesa Times Higher Education, ubica a la UABC dentro de las 374 mejores instituciones de educación superior evaluadas en 52 países de economías emergentes, como Brasil, Rusia, China y Sudáfrica. Hasta ahora en la UABC ha habido transparencia en la aplicación de los recursos, los logros académicos han sido formidables, además, se ha mantenido durante muchos años en calma, en un clima de trabajo productivo, de desarrollo académico y de investigación; sin embargo, existe un déficit de participación en la vida universitaria, a pesar de la apertura y de que los procesos de renovación sean trasmitidos por Internet, esto no es suficiente para argumentar una “universidad abierta”, porque en las decisiones que atañen a los universitarios ha sido “nulo” el margen de participación de los integrantes de la sociedad cimarrona. Nadie puede regatear los logros que ha tenido la UABC, pero en términos de participación en las decisiones políticas y de compromiso con la sociedad se ha quedado aislada de su entorno al cual dice servir, La designación de sus autoridades recae en 11 personas, quienes deciden por más de 65 mil universitarios que forman su comunidad. La vinculación es casi nula, solo se observa en determinadas unidades académicas y en algunos municipios; la extensión es casi letra muerta, desvinculada del acontecer cotidiano del estado, el resultado de esto es magro. La centralización del poder ha sido un gran impedimento para lograr la representatividad y legitimidad que requiere una institución de esta envergadura. Esta centralización en los once miembros de la Junta de Gobierno genera vicios y “anquilosamiento”, creemos que ya llegó el momento de cambiar y en la toma de decisiones deben participar los académicos, investigadores, empresarios, campesinos y todos los sectores sociales y económicos deben ocupar un asiento en esa Junta para que las designaciones de sus autoridades sean más apegadas a la realidad. Recordemos una de las inquietudes manifestadas por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador relativa a abrir las universidades para que no sean cotos de poder que han hecho de la “autonomía” su “modus vivendi” encabezadas por tribus de académicos. No olvidemos aquella frase “becarios sí, sicarios no”. El autor es economista egresado de la UABC.

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