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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

Reflexión Universitaria

Los tres mandamientos de AMLO Todo mundo coincide en que el flagelo de nuestro tiempo es la corrupción y la impunidad. Han sido décadas de saqueos y robos ante la complacencia de autoridades, sin que alguien hiciera algo, la sociedad permaneció inerte ante tanto atraco, nada más veía y no se manifestaba. Pero en esta elección la sociedad se manifestó y castigó a quienes desde el poder han fomentado la corrupción. Sin embargo, hay muchas formas de corrupción, los altos sueldos que reciben los representantes populares, llámese diputados, senadores, presidentes municipales o gobernadores, pasando por los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Considere usted también los moches o porcentaje que los servidores públicos cobran por las obras que realiza el gobierno, sin menospreciar lo inflado de los presupuestos y los tiempos de entrega, y agréguele el comportamiento de los aparatos encargados de impartir justicia, jueces, ministerios públicos, policías y otro tipo de especies corruptas que pululan por las oficinas de gobierno. Por ello, AMLO durante su campaña con frecuencia respondía que para solucionar el problema de la corrupción habría que ir a la raíz del problema. Que sería la austeridad republicana la que regiría el sueldo de los servidores públicos, al efecto, enviará a la Cámara de Diputados propuesta de modificaciones al artículo 127 de la Constitución que señala que ningún funcionario puede ganar más que el Presidente de la República y al artículo 108, para agregar que puede ser juzgado el Presidente en funciones por delitos de violación a las libertades electorales y por delitos de corrupción. Aún se comenta en redes sociales la tremenda descobijada que sufrirán los ex presidentes, la clase política del país y los altos funcionarios públicos. Sin duda, todas estas medidas no serán fácilmente aceptadas, AMLO encontrará inercias y resistencias pero al final, el pueblo habrá de agradecerle por erradicar los privilegios. Se sabe que el origen de la corrupción, entre otros factores, es la impunidad, porque si viviéramos en un estado de derecho y se aplicara la ley sin distingos, sin politizar los juicios, otra cosa fuera. Han sido muchos años de rapacerías compartidas con el capital financiero internacional, los gobiernos del PRI-AN se dedicaron a quedar bien con los extranjeros y con los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial que veían complacidos cómo nuestros funcionarios “nacionalistas” seguían al pie de la letra las recomendaciones de políticas públicas a favor de la oligarquía financiera internacional. Ahora sí quieren contrapesos en el ejercicio del poder, cosa que nunca expresaron cuando gobernaba el PRI, jamás habían exigido a un gobernante que de manera inmediata cumpliera todo lo prometido, ahora sí, no quieren la descentralización de las secretarías de Estado. Hoy en día critican la pacificación del país a través de la amnistía a personas dedicadas a delinquir, ¿acaso el dejar libres a ex gobernadores que han saqueado las arcas públicas no es amnistía? Esperamos con mucha atención los cambios estructurales que el país necesita y ojalá y se lleven a cabo todos los ajustes democráticos que la República requiere para transitar por la cuarta transformación de México. Los mexicanos queremos ver que aquellos que atentaron contra el patrimonio nacional y nos traicionaron sean llevados ante los tribunales. AMLO se ha comprometido que va a llevar a la práctica estos tres mandamientos: No robar, no mentir y no traicionar al pueblo, clara línea de conducta que seguirá Jaime Bonilla Valdez, quien ya declaró que en nuestro estado no habrá tolerancia a quien se salga de estos mandamientos, sean, colaboradores, compañeros de lucha o amigos. El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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