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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

Reflexión Universitaria

México no es Venezuela México se encuentra inserto en la economía mundial, indudablemente, no estamos aislados de la gran aldea global, contamos con acuerdos comerciales con muchos países del mundo, por tanto, nos impactan las crisis que padecen algunos países con los cuales tenemos intercambios comerciales de importancia. Cuando los Estados Unidos estornudan, nuestro país se encuentra en terapia intensiva. Quizás el peor error que los gobiernos mexicanos han cometido es tener tanta dependencia con este país, ya que más o menos el 85% de nuestras transacciones con el exterior son con los norteamericanos. Ambas economías están tan entrelazadas y son tan grandes los intereses que tienen los norteamericanos en el país, de tal forma que México sería la última nación del mundo que permitiría una dictadura o un país de un sólo hombre; ya son más de 30 millones de mexicanos viviendo en los Estados Unidos que emigraron buscando mejores condiciones y que desde allá favorecen con sus remesas al fortalecimiento de la economía. En 2017 contribuyeron con 28 mil millones de dólares que de manera permanente enviaron a sus familiares y que se constituyen en una fuente importante de divisas. Históricamente, los vecinos del Norte han estado a la expectativa del momento oportuno para apoderarse de los recursos naturales habidos en nuestro país y es una lástima que la clase política que nos ha gobernado haya entregado a través de las privatizaciones y reformas estructurales el petróleo y más recientemente el agua, las minas para que sean administradas y explotadas por empresas transnacionales. Si bien el capital extranjero ha beneficiado a nuestro país, también es cierto que ha traído empobrecimiento por los sueldos de hambre que pagan a los trabajadores y asimismo la depreciación de los recursos naturales como la flora y fauna. Son enormes los intereses del gran capital internacional que se asienta en los países subdesarrollados para explotar los recursos naturales, algunos de ellos no renovables, atentando contra el medio ambiente. Las inversiones que más destacan son: la producción de automóviles, industria agroalimentaria, cosméticos y artículos de belleza y aseo personal, franquicias de comida rápida y de tiendas de servicios, y tantas otras, sin olvidar el sistema financiero mexicano, que no únicamente pertenece a los Estados Unidos, sino que también están incluidos España y China; nos hemos convertido por obra y gracia de la clase política en un país maquilador. México ha sido un país en disputa desde hace muchos años por los capitales financieros del mundo, por ello, debemos entender por qué el gran interés por el cambio de poderes, están nerviosos los capitales extranjeros y nacionales ante un viraje de las políticas públicas que piensan ellos que no les serán favorables. Pero, deberían de serenarse, nada va a pasar, todo va a seguir igual. Esta generación de políticos entreguistas y de empresarios voraces ya entregó todo lo que tenían al capitalismo salvaje. En su momento, los norteamericanos estuvieron muy complacidos por la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC), por la apertura de la economía al mundo globalizado, pero hoy con el presidente Donald Trump se ha revertido ese proceso, bajo el lema de “Let’s make America great again” por ello, la unidad de los mexicanos se hace un imperativo ante las amenazas de exterior, ya que cuando hemos estado divididos nos ha ido mal, necesitamos estar juntos para protegernos y para enfrentar los retos del futuro, “México no es Venezuela”. El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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