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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

Reflexión Universitaria

La democracia mexicana A medida que se acerca la fecha de la elección del 1 de julio se están escuchando opiniones discordantes acerca de la democracia mexicana. Gran cantidad de pensadores mexicanos, unos a favor otros en contra, han estado escribiendo acerca de la democracia. Argumentan que en caso de ganar López Obrador se terminaría la democracia, para convertirse en una dictadura o en un país socialista, que vendrían las expropiaciones, la contrarreforma. Pero acaso no vivimos ya en una dictadura, la de la “partidocracia” en donde los partidos tienen arreglos en lo oscurito y hacen y deshacen en su beneficio. En caso de ganar AMLO, no será una monarquía ni aristocracia la que gobernará el país, será el pueblo del cual emanen todos los dirigentes que estarán al frente, no obstante, a juicio de muchos, no pasará nada, seguiremos como hasta ahora, ya que diversas cuestiones de carácter económico no dependen de los gobernantes, sino que forman parte de una economía de libre mercado. Estamos convencidos de que gane quien gane la elección no cambiará nada, excepto que arribará otra pandilla al poder, para seguir depredando los recursos del erario. Actualmente, las políticas públicas favorecen al capital en detrimento del trabajo; la aplicación de políticas públicas ligadas al neoliberalismo y la globalización de la economía mundial han generado más pobreza y polarización social. De allí, que, en el sentido estricto de la palabra, no existe la democracia por ser un término relativo, mientras que para una clase social no hay democracia para otra sí existe. Así cuando un partido político, del color que sea, se encuentra ejerciendo el poder en nuestro país, siempre dirán que sí hay democracia, mientras que los que están fuera del poder argumentarán que no existe. En consecuencia, la democracia es un vocablo muy utilizado y responde a los intereses de cada partido o individuo. Históricamente, todos los partidos en México y en el mundo utilizan la palabra democracia para dar la impresión de que los ciudadanos estarán bien representados, de que realmente existe la libertad, incluso en las políticas públicas que aplican ya como gobiernos constituidos. La democracia debe ser amplia, con adjetivos y no circunscribirse a la democracia electorera; se supone que es una organización social que atribuye la titularidad del poder a la ciudadanía, es decir, el poder del pueblo. La democracia no debiera agotarse nada más en lo electoral, sino que la verdadera democracia “con adjetivos” es para que sirva a las grandes masas de la población y no únicamente a los que más tienen; ésta debe servir para mejorar el nivel de vida de la población. La sociedad está agraviada, cuando observa que las campañas se están desarrollando entre discursos huecos, guerra sucia y candidaturas de una clase política sin ideología definida que brinca de un partido a otro, aunado a ello el pragmatismo, desencanto y temor de la sociedad. ¿Acaso es democracia vivir en un país carente de oportunidades para todos?, ¿acaso es democracia vivir con inseguridad, sin salud, vivienda, educación? En un país, donde carecemos de una verdadera representación en las legislaturas, ¿acaso es democracia que te incumplan las promesas de campaña y que entre los políticos sellen pactos de impunidad y corrupción. ¿Acaso es esta la democracia que nos merecemos los mexicanos? El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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