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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

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Financiamiento público, elecciones 2018 Sin duda, en la actual campaña las cosas están llegando a extremos inéditos que han roto paradigmas tradicionales, teniendo como factor principal el crecimiento exponencial de las redes sociales que trasmiten noticias, chismes y campañas negras en tiempo real. El hartazgo de la sociedad por enterarse sobre como persiste el despilfarro de los recursos públicos ha venido a ser el ingrediente que ha caldeado las cosas, ya que existen necesidades apremiantes en el país no atendidas por los gobernantes y hoy se vuelve un reclamo urgente hacia los diversos candidatos que se disputan la presidencia de la república. Es tanto el descaro de las autoridades, que la población exige cambiar la ley para poder juzgar a los presidentes y expresidentes en caso de haber cometido una ratería; también se pide que desaparezcan los sueldos vitalicios asignados a los expresidentes. De igual forma, se está demandando la cancelación del financiamiento público a los partidos políticos. Bien lo dijo la candidata independiente Margarita Zavala, que por cierto renunció al financiamiento público, que “el dinero ha dividido a los mexicanos” y agregó “He decidido renunciar al financiamiento público que me corresponde como candidata independiente”. El dinero ha convertido a la política en negocio. Todo termina en escándalos, en fraudes, en estafas maestras, en lavado de dinero, en casas blancas, dijo Margarita Zavala Gómez durante la entrega de su solicitud a la candidatura presidencial. Ojalá y los demás candidatos hicieran lo mismo, quedarían muy bien con los electores, ya que después de la declaración de Margarita Zavala en las redes sociales esta noticia se volvió viral, y fueron comentarios positivos hacia su persona al grado de calificarla como una mujer honesta, trabajadora, inteligente y leal, congruente con sus principios. Según el presupuesto federal autorizado para las campañas del 2018, nos arroja que entre las tres coaliciones se gastarán 6 mil 650 millones de pesos, repartidos de la siguiente forma: para el PRI, Verde y Panal 2 mil 700 millones, para el PAN, PRD y MC 2 mil 500 millones y para Morena, PT y PES mil 450 millones de pesos. Algunos críticos del sistema consideran como escandalosa esta cifra y rechazan que se dé tal dispendio público en esta elección presidencial. Sobre todo si tomamos en cuenta que con ese dinero se pudieran realizar diversas obras sociales e inclusive abastecer en el IMSS y en el Issste los faltantes en medicamentos, y cubrir las necesidades de camas, de material y equipo quirúrgico o en el sector educación para mejorar las condiciones de escuelas que carecen de lo indispensable; en otras palabras: que haya escuelas dignas para nuestros niños, buena atención médica, una casa decente y buenas calles y avenidas bien pavimentadas y limpias. Es indigno el derroche de recursos económicos, mientras los partidos políticos, la “partidocracia” vive del erario gastando el dinero de los mexicanos. Inició la reelección: Gustavo Sánchez puso las máquinas en las calles y trae locos a los automovilistas ya que las vialidades con mayor tráfico están siendo “pintadas” obstruyendo el paso, sin señalamientos adecuados y que solo dan la apariencia de que está trabajando. Claro, es tiempo de campaña, hay que apoyar a sus correligionarios del PAN para ganar la próxima elección y de paso promoverse para repetir otros tres años más al frente del Ayuntamiento. Habrá que preguntarles a los del movimiento ciudadano Mexicali Resiste y, en general a los cachanillas, si van a votar por él. El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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