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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

Reflexión Universitaria

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

La clase política mexicana Muchas veces nos hemos preguntado quiénes son los responsables de la situación tan caótica que vive nuestro país en todos los sentidos. Hasta ahora, nadie se hace responsable de tanto desorden que padece la sociedad mexicana; muchos se lo adjudican a los tecnócratas, aquellos que arribaron al poder durante la administración de Carlos Salinas, pero todo comenzó con Miguel de la Madrid como el primer presidente de la era del neoliberalismo. Hoy en día el debate, sobre todo en el PRI, se encuentra inacabado ya que durante mucho tiempo se le pusieron candados a todos aquellos militantes que desearan contender por la presidencia de la República, se les exigía como requisito militancia comprobada y haber ocupado un puesto de dirección en el partido o un puesto de elección popular. Pero las circunstancias cambiaron y en la última asamblea del PRI se quitaron esos candados para dar entrada a un candidato externo, también llamado candidato ciudadano; tal es el caso del actual precandidato del PRI y sus aliados, José Antonio Meade, considerado como un tecnócrata que, al igual que otros secretarios de Estado, fue formado en universidades de gran prestigio tanto nacionales como de Estados Unidos. El debate entre tecnócratas y políticos continúa, no obstante que en los últimos sexenios y hasta ahora ha prevalecido y dominado la ideología de apoyo al capital en detrimento del trabajo. De allí, se explica el por qué el precandidato del PRI no es bien visto por los cuadros tradicionales del tricolor y en consecuencia la campaña no “prende”. A pesar de su formación académica a nivel internacional, los tecnócratas no han podido sacar al país de esta situación económica tan precaria, ya que en los últimos sexenios la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) no ha excedido en mucho los 2 puntos porcentuales. El país requiere para lograr el bienestar, tantas veces aplazado, de cuando menos una tasa de crecimiento del 5%. Actualmente, vemos a una sociedad agraviada por tanta impunidad, asaltos, robos, crímenes que suman cientos de miles en lo que va de los dos últimos sexenios, tenemos una sociedad desmoralizada buscando a un líder o Mesías que venga con la varita mágica a solucionar los problemas o quizás a un “Chapulín Colorado”. Creemos que a estos tecnócratas les hicieron falta clases de moral y de ética, porque se han dedicado a entregar al país a compañías extranjeras poniendo en “venta de garaje” los bienes propiedad de los mexicanos. Hoy no solo los tecnócratas han entregado al país a las compañías extranjeras, sino que también muchos gobernadores han saqueado y robado las arcas del erario público para transformarlas en capitales privados. Esto es escandaloso, no lo digo yo, la percepción del pueblo es unánime. A estas fechas, los partidos ya eligieron a sus candidatos, ahora nos tocará votar por los que ellos ya decidieron y que de antemano ya se repartieron en “cuotas de poder”. El pueblo está cansado de tanto saqueo y de robos descarados, ya ni se esconden para despojarnos, ahora tratan de disfrazar esas raterías a través de figuras (APP) que nuestros ilustres diputados ni siquiera conocen, es más, dan la impresión que ni siquiera leen las propuestas, primero levantan la mano para aprobarlas y después la estiran para ser recompensados. En nuestro Estado, "Kiko" pretende exportar agua utilizando a la cervecería. El relevo generacional viene en camino, necesitamos políticos estadistas formados con una ética y una moral férrea para acabar con una clase política parasitaria que tiene sumido al país y a una mayoría de mexicanos en la extrema pobreza. El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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