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Columnas Pesimismo vs optimismo

Reflexión Universitaria

Este año que apenas comienza nos tiene a todos en la incertidumbre, sobre todo cuando se ciernen visos de tormenta, dada la amenaza latente de la no continuación del Tratado de Libre comercio (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá y a esto habría que agregar la disminución de impuestos en EU y la campaña política en nuestro país. Sin duda un escenario pesimista, si tomamos en cuenta, el impacto negativo de las reformas emprendidas por Peña Nieto, sobre todo la energética materializada en los famosos gasolinazos. Aunque en nuestra sociedad, no es fácil ser optimista sobre todo en este 2018. Lo interesante es que en años electorales por lo regular la sociedad se ve lleno de esperanza con la posibilidad de cambios y de mejoramiento de las condiciones materiales y de bienestar. Hay además, cuatro asignaturas pendientes que han sido un flagelo para la sociedad Mexicana: la seguridad, el crecimiento económico, trasparencia/anticorrupción e impunidad. A pesar del escenario adverso, la sociedad no tiene memoria y la publicidad y campañas mediáticas hacen su trabajo y muy pronto se habrán de olvidarse agravios y mantendrán la esperanza viva a pesar de que los partidos políticos han incumplido sus promesas de campaña. Vendrán los vendedores de ilusiones y los salvadores de milagros, pero todo indica que continuarán los problemas. Por ello, es necesario tener claridad de que ningún gobernante solucionará problemas ancestrales, ni con varita mágica lo resolverán. Tenemos más de una década de violencia que no disminuye, sino al contrario, cada año se incrementan los índices de asesinatos sin que exista una estrategia clara para culminar con este yerro. La sociedad necesita vivir en paz, para seguir trabajando y las empresas privadas tengan la seguridad en sus inversiones. Necesitamos que nuestros políticos planteen una estrategia de crecimiento económico interno, para no depender tanto de acuerdos comerciales. Necesitamos estadistas, no gobernantes que nada más estén pensando en la próxima elección y no es la próxima generación, necesitamos gente comprometida con el país, que realmente tenga amor por México. Vamos a ver si las campañas políticas se mejoran y evitan las campañas negras y los conflictos poselectorales. Sabemos que el optimismo no se construye de la noche a la mañana, tampoco puede alimentarse con promesas vanas. La próxima elección, se dice, estará dividida en tres partes, el que gane, lo hará por un porcentaje muy pequeño, por ello, se vislumbra en el horizonte un escenario lleno de confrontación y de división social que tendrá que dirimirse en los tribunales electorales. México es más grande que sus problemas y sus crisis, eso es lo que hemos aprendido durante tantos años de crisis y de malos gobiernos, sin embargo, debemos de renovar nuestras esperanzas, no tenemos otra opción, lo único que nos queda es seguir trabajando para seguir contribuyendo al engrandecimiento de este país, tan singular y tan distinto de otras sociedades para concluir que como México no hay dos. Continúa la alerta en Mexicali por la contaminación que deja la quema de cuetes y las fogatas que se encendieron el último día del año, a pesar de que las autoridades hicieron lo propio, la sociedad mexicalense le hace falta tomar conciencia de este problema que se presenta cada fin de año. Por eso, tenemos el nada honroso primer lugar nacional de ser la ciudad más contaminada de nuestro país. El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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