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Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

Reflexión Universitaria

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

Anaya y el Frente En los últimos días se ha derramado mucha tinta a favor y en contra del Frente formado por el PAN, PRD y MC. Se dice que esta coalición se ha vuelto competitiva. Recientes encuestas serias, sobre todo del periódico 'El Economista', dan empate técnico a Morena, Frente y PRI, cada partido con sus respectivas coaliciones, es decir, que la elección parece que se dividirá entre estos y algo para los independientes que, al último corte en la recolección de firmas, encabezan “El Bronco” y Margarita Zavala. Sin duda, el más criticado de los precandidatos ha sido Ricardo Anaya, a quien lo apodan: “Canalla, gandalla, cerillo o chico maravilla” por la edad y por la osadía de haber creado las condiciones para primero ser presidente del PAN y después erigirse como el candidato a la presidencia de la República. El costo para los albiazules ha sido muy alto, dado que este partido, al principio, con Margarita Zavala en la contienda era la única que le ganaba en las encuestas a Andrés Manuel López Obrador. Hoy se dice que el PAN perdió los valores que le dieron vida, identidad y alma. Se ha creado una gran “fisura”, aunque no se diga y menos se reconozca, pero que tendrá resultados funestos para el PAN y el Frente, ya que Anaya ha dejado en el camino muchos enemigos dentro y fuera del PAN. La ambición llevó a Ricardo Anaya a que su partido perdiera identidad al fusionarse con partidos de centro izquierda. En la nominación del Frente era lógico que el PAN se quedaría con la candidatura, dado el peso específico de potenciales a votar; de acuerdo a encuestas serias, el PAN contaba hasta antes de obtener la precandidatura con el 19% de las intenciones del voto, el PRD tenía el 7% y Movimiento Ciudadano solo el 3%. Estamos en la víspera de una elección inédita por los protagonistas, no será un día de campo para nadie, a López Obrador lo irán bajando poco a poco cuando el PRI y el Frente empiecen a mover sus estructuras y su dinero para estimular a los medios y votantes. Al final quedará Meade, Andrés Manuel, Ricardo Anaya, el "Bronco" y Margarita Zavala. Se supone que la política debe crear consensos, sumar, no dividir, y la candidatura de Ricardo Anaya surge de la "política del agandalle", del todo para mí y las sobras para ustedes. Lamentable el papel de la Sra. Barrales y lo que queda del PRD, ahora manejado en la sombras por los “Chuchos”. Si el Frente por México no tiene acta de defunción certificada, sí está tocado de muerte: la riqueza inexplicable y cuantiosa de su ahora precandidato le hace nacer casi en condición de “enfermo terminal”, al menos para ganar en la elección del 2018. En resumen: Si creemos que las coaliciones de partidos serán competitivas, se enfrascarán en lucha a muerte entre sí y el que logre ganar será por una nariz y lo más probable es que gane el PRI enfrentándose en una batalla encarnizadas y al final solo quedará uno que acabará por cambiar al País. La Jaula de Oro: “Te veo pero no te oigo”. ¿Estarán en sus cabales los diputados locales?, ¿se darán cuenta de lo que acaban de hacer?, ¿el dinero les nubla la vista? Porque ellos mismos han atentado contra la soberanía del pueblo que al elegirlos como sus representantes lo hicieron para que voten en defensa de los intereses de la población y ahora pretenden la mayoría de estos legisladores no ser vistos a la hora de los “acuerdos”. Es la síntesis dialéctica de intereses irreconciliables entre los diputados y el pueblo. El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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