Columnas REFLEXIÓN UNIVERSITARIA

Reflexión Universitaria

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

Redes sociales y censura Los cambios en la sociedad mundial no se detienen debido a la profundización de la globalización económica y no sabemos hasta dónde llegará ni cuando parará. Han sido años de acumulación de conocimientos que han irrumpido a la colectividad moderna denominada la “sociedad del conocimiento”; en donde la característica principal es el conocimiento mismo considerado como un factor de producción. Aquellas culturas que dominen el conocimiento serán las más adelantadas o desarrolladas, ya que el conocimiento es poder. Hemos transitado de una sociedad cerrada a una abierta. Hoy en día las tecnologías de la información y comunicación han cambiado y han roto paradigmas. Se han acortado las distancias pero las cercanías nos han alejado. Asimismo, en tiempo real y a todo color nos enteramos de sucesos que ocurren en el mundo, el país o nuestro estado; podemos ser testigos directos de guerras, festividades, funerales y hasta de algún fenómeno natural como terremotos y volcanes. El querer ocultar información a la sociedad es imposible en estos tiempos, todo está a la luz del día, todo se puede grabar o filmar y subirse a las redes sociales para su difusión, no hay restricciones. Estas facilidades tecnológicas han provocado intentos de censura por parte de los encargados de comunicación social de algunos gobernantes, pero estos esfuerzos de coacción han sido en vano gracias a la libertad que nos otorgan las redes sociales. Los canales de televisión, antes controlados por el poder, ya envejecieron, los jóvenes hoy en día no ven televisión, ni ven novelas. Lo que está de moda es la comunicación por Facebook, twitter, ver series que pasan por Netflix y otros canales similares. Los tiempos han cambiado, renovarse o morir. Las televisoras están en crisis, por ejemplo en Mexicali, han tenido que dejar las pantallas comunicadores con mucha audiencia como Antonio Magaña, Enrique Luengas y Rosa María Méndez Fierro entre otros que han colocado su señal en los canales de YouTube y de Facebook con un éxito inusitado. El ejemplo del comunicador y siempre controvertido Heriberto Norzagaray es el vivo prototipo de intento de censura atacando la libertad consignada en la Carta Magna de nuestro país. Sin embargo, se ha visto como su programa crece de manera exponencial porque la opinión pública está harta de tantos atropellos y gracias a las redes sociales, no se le puede engañar tan fácilmente como sucedía en antaño. El problema del gobierno en nuestro estado es que no ha sabido comunicar sus “grandes proyectos”, por tanto, la percepción de la opinión pública es de un gobierno corrupto, que no ha dado resultados. La economía, la inseguridad, los asesinatos y la falta de trasparencia entre otros muchos aspectos han creado la imagen de que no les interesa la población y que es un gobierno que llegó para hacer negocios. Sorpresiva aparición: en días pasados inesperadamente encontramos en Mexicali al ex gobernador José Guadalupe Osuna, asistiendo al estadio de los Águilas y fuimos testigos de la reacción espontánea de la gente que al reconocerlo se le acercaban a saludarlo y a tomarse una foto o una selfie con él. Muchos le preguntaban que si se iba a lanzar como candidato a senador, pero sonriente y muy discreto no les afirmó ni el sí ni el no. Indudablemente, Osuna sigue teniendo ese arrastre con la gente por su amabilidad ya que según numerosas personas dejó muy buenos resultados que contrastan enormemente con los de su sucesor. El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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