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Columnas PUNTO DE INFLEXIÓN

Punto de inflexión

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Moderado "No hace falta un gobierno perfecto, se necesita uno que sea práctico" Aristóteles Después de su contundente victoria, como resultado del voto mayoritario de los mexicanos, si algo hay que reconocerle al virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, es el carácter magnánimo con el que la ha asumido, a la par del inmediato y muy deseable viraje moderado en su discurso y en las primeras líneas de acción de lo que será su futuro gobierno en donde, insisto, afortunadamente, las primeras señales son las correctas en el sentido de la congruencia y sensatez que debe imperar en quien por fin dejó de ser candidato para dar paso al gobernante que en los hechos sabe que vendrá el consecuente desgaste del poder a la hora en que muchas de las cosas que tan fácil se prometieron se deberán modificar, para, con inteligencia, adaptarlas a la realidad de cómo opera y qué papel puede jugar México en el mundo del siglo XXI en donde la competitividad de las economías y la creciente incertidumbre generada por la irrupción de gobiernos proteccionistas que han desatado una guerra comercial de pronóstico reservado, significan enormes desafíos que ameritan la responsabilidad y madurez inmediatas de quien nos gobernará a partir del 1 de diciembre. En este contexto, la certidumbre que genera López Obrador respecto a la autonomía del Banco de México, el pronto reconocimiento de que resulta ser que la reforma energética no está del todo mal y que, hablando de las gasolinas, el precio seguirá con la lógica del mercado internacional (indexado a la inflación) controlando su incremento desproporcionado (igual que lo hace el presente gobierno) vía el impuesto que se cobra al consumidor, son, por citar tan solo dos ejemplos muy claros, indicadores que obran en el sentido de que desde ya se puede inferir que el beneficio de la duda de lo que será el gobierno de AMLO parte del reconocimiento de su parte en el sentido de lo consciente que está sobre lo distinto que es lidear al toro en el ruedo luego de que por muchos años solo se le vio desde la barrera... Así las cosas, será muy importante que la transición ordenada del poder continúe con la dinámica republicana y respetuosa mostrada por el presidente en funciones y el que habrá pronto de asumir el poder. México no puede darse el lujo de perder el tiempo por lo que el mandato expresado en las urnas debe significar la continuidad de una transición democrática entendida como la mejor manera de consolidar los avances de las muchas cosas que se han hecho bien a pesar de no ser del todo populares. Las políticas públicas entrañan la necesidad de ponderar (en muchos de los casos) resultados tangibles en el largo plazo. Luego entonces, hay que ser lo suficientemente inteligentes para matizar nuestra opinión y entender que las grandes reformas estructurales (perfectibles obviamente) logradas en el presente gobierno de la mano de la oposición (Pacto por México) deberán ser la plataforma que no niegue, en la tentación del discurso populista llevado a la acción, el futuro presidente López Obrador. Sus primeros pasos, sin duda alguna, van en esa dirección y merecen ser reconocidos. El autor es editorialista local/consejero CDEM.

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