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Columnas PUNTO DE INFLEXIÓN

Punto de inflexión

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La realidad “Ninguna nación jamás fue arruinada por el comercio” Benjamin Franklin Una vez más el personaje que despacha en el Capitolio dobla las apuestas, de nueva cuenta pone en jaque el orden mundial con decisiones absurdas de impacto mundial con las que de nueva cuenta queda demostrado lo acertado que ha sido nuestro gobierno federal al no haber caído en la tentación de hacerle el juego siendo el antagonista bravucón (ese que tan irresponsablemente muchos tan fácil sugieren) a sabiendas del carácter y condición estratégica con el socio comercial del norte que, por las asimetrías obvias de nuestras economías, había que liderar digna pero inteligentemente. El prólogo de la guerra comercial de pronóstico reservado partiendo de la imposición de aranceles al acero por parte de EU a sus proveedores (incluido México) está escrito. En contraposición a como literalmente opera económica y comercialmente el mundo en el siglo XXI, el gobierno de Donald Trump da un paso más hacia el abismo con medidas retrógradas y aldeanas con las que genera incertidumbre y reacciones que en nada abonan a la estabilidad de la economía mundial y que obviamente impactan para mal en muchos indicadores de países emergentes como el nuestro. Si a lo anterior le agregamos el hecho de que hacia adentro de los Estados Unidos dichas medidas habrán de afectar a diversas ramas de su industria directa e indirectamente, a la par de los consumidores como consecuencia de la reacción del resto de las naciones que en respuesta y desde ya están imponiendo aranceles a las exportaciones norteamericanas, se puede dimensionar la irresponsabilidad que implica determinaciones de corto plazo que solo parecieran estar justificadas pero que no tienen sustento económico que las pueda sostener y justificar con perspectiva de largo plazo. En este contexto, queda claro qué más bien la intención de Trump es política en términos de seguir tomando medidas que abonen al discurso que le gusta a su base electoral dura y poco pensante, pero sí votante, en el sentido de generar la sensación de que la manera de “hacer grande a América de nuevo” es aislándola del mundo con políticas proteccionistas y ventajosas de parte de una suerte de imperio delirante y xenofóbico que de manera lamentable se promueve e impulsa desde la Casa Blanca. Así las cosas, volviendo a lo doméstico y a 21 días de decidir quién será nuestro próximo presidente, asumamos con inteligencia la realidad complicada del entorno no solo para México sino para el mundo entero. En este orden de ideas, valoremos, distingamos, evaluemos, con sensatez y objetividad, quién, de los candidatos en disputa, mejor puede hacer frente a las condiciones retadoras e inéditas que vivimos. El autor es editorialista local/consejero CDEM.

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