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Columnas PUNTO DE INFLEXIÓN

Punto de inflexión

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Gana o pierde México II "La división, discrepancia y encono social no nos van a llevar al desarrollo del país" Juan Pablo Castañón, presidente del CCE Aunque me queda claro que las campañas políticas en sí mismas son pasión y confrontación pura, unas en las que ciertamente se dicen muchas mentiras sobre las cuales inteligentemente debemos distinguir más allá de quién sea nuestro candidato para objetivamente razonar con madurez pensando en que quien gana o pierde es México, lo anterior asumiendo como un hecho irrefutable el que una cosa es la que dice el candidato y otra muy distinta la que quiere o puede llevar a cabo una vez que llega al poder en una democracia que se soporta en instituciones que le dan contrapesos suficientes para propiciar que se haga política con el afán de avanzar en medio de acuerdos y consensos plurales. En este contexto, la entrevista en vivo que le hicieran a Andrés Manuel López Obrador por parte de periodistas líderes de opinión e intelectuales en el programa Tercer Grado fue sumamente interesante para seguir observando, escuchando y comprendiendo a quien encabeza al momento la intención del voto para convertirse en el próximo presidente del país. Precedido por su lamentable desempeño en el primer debate presidencial e inmerso en un crudo y cada vez más preocupante desencuentro con los empresarios más importantes del país, López Obrador se mostró mucho más cauto y sensato a la hora de abordar los distintos temas que se le plantearon. Se dejó ver mucho más ecuánime y consciente de que, en caso de ganar, no se mandará sólo. Sin embargo, al mismo tiempo de que se reconoce lo anterior, no deja de ser inquietante y sumamente preocupante el que alguien que está cerca de ser nuestro próximo presidente se muestre tan vago, inseguro e incluso incapaz de aterrizar ideas y proyectos viables para una nación que se encuentra inmersa en un mundo de tal competitividad que no lo esperará. Francamente resulta desconcertante escuchar, por citar un ejemplo, su insistencia referente a que a la hora en que el llegue al poder, así tal cual, como por arte de magia, la corrupción será erradicada. Y es que al no poder esgrimir más ideas al respecto, no sólo hoy, sino hace cinco o diez años en que lo hemos tenido de candidato, a uno no le queda más que asumir que no solo lo dice, sino que realmente lo piensa así. En muchos sentidos, lo que ofrece AMLO son buenas voluntades, muchas ganas y un cúmulo de propuestas que no podrá realizar, al ser, muchas de ellas, económicamente imposibles de llevar a cabo. Así las cosas, volviendo a la idea de que con nuestra decisión haremos que México gane o pierda, rescato las siguientes ideas del prestigiado intelectual Héctor Aguilar Camín sobre su juicio respecto a lo que pareciera ser (ojalá no si llega a la presidencia) que representa AMLO en este momento para México: "Ironías de la historia: después de las mayores reformas con potencial de futuro que haya pactado la democracia mexicana (léase Pacto por México en el gobierno del presidente Peña Nieto), los ciudadanos de esa democracia se aprestan a dejarlas atrás y saltar al pasado". El autor es editorialista local/consejero CDEM.

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