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Columnas PUNTO DE INFLEXIÓN

Punto de inflexión

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El arte de lo posible... "Estamos del lado de las víctimas, no de los victimarios" José Antonio Meade Desde que dio a conocer su decisión de buscar la candidatura del PRI a la Presidencia de la República renunciando a la Secretaría de Hacienda federal, José Antonio Meade ha acaparado los reflectores, estableciendo, desde el primer momento, una alta expectativa respecto a lo que significará un perfil como el suyo entre los aspirantes. Y es que de entrada su condición de servidor público con experiencia de más de 20 años en las más altas responsabilidades de la administración pública le significan un sólido respaldo, sino que su condición de ciudadano apartidista externo que nunca ha pertenecido a partido político alguno ni ha hecho campaña en pos de algún puesto de elección popular en su vida, sin duda alguna le configuran una inédita y sumamente interesante circunstancia ante el descrédito generalizado de los políticos tradicionales en los ojos de los mexicanos. Inmerso en el contexto anteriormente citado, para Meade será sumamente importante tejer fino y con inteligencia la potencialidad de tal escenario con la intención de irlo moldeando de tal manera en que pueda ser igualmente atractivo e incluyente para las bases de los partidos, que, junto con el PRI, se sumarán en coalición a su candidatura. Para tal empresa sin duda alguna no solo su liderazgo, credibilidad y proyecto personal serán vitales, sino que su capacidad de hacer política integrando a factores clave de operación y consenso hacia dentro de las instituciones políticas, empezando por el PRI, le podrán ir dando el soporte y la plataforma básicos de donde partir con las certezas necesarias que le garanticen el respaldo del voto de las bases partidistas arraigadas e históricas que por primera ocasión habrán de explorar la posibilidad de apoyar a un no militante. Entendiendo a la política como el arte de lo posible, lo anterior deberá procurarlo sin perder su característica más atractiva para los tiempos que corren y la tendencia de decisión de una sociedad civil cada vez más crítica y proclive a razonar mucho más su voto en términos del candidato, me refiero obviamente a su condición de ciudadano que le permita tener y sobretodo ejercer la independencia suficiente en sus decisiones demostrando que es capaz de representar las más firmes y contundentes demandas de los mexicanos, que, insisto, hemos demostrado estar hartos de gobernantes que no representan a sus gobernados sino a una clase política en decadencia cada vez más alejada del sentir y las necesidades verdaderas del mexicano de a pie al que hay que convencerle con argumentos, ideas y proyectos. Si nos atenemos a las siguientes ideas expresadas en pasado domingo durante su registro como precandidato, se puede inferir que Meade lo tiene bien claro y que está actuando en consecuencia: "Esta precampaña tendrá el signo de lo que espero para México: diálogo, coincidencias y franqueza para identificar lo que entusiasma y brinda esperanza a los mexicanos, pero también identificar lo que debemos cambiar. "Apostamos por la experiencia y no por la ocurrencia; por el conocimiento y no el enfrentamiento; por la preparación y no la improvisación; por los programas y no los caprichos; las instituciones y no las profecías. Las revelaciones no sustituyen al esfuerzo, la preparación y el trabajo. Creemos en el hambre de servicio, no en el hambre de poder". El autor es editorialista local/consejero CDEM.

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