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Columnas PÓSTIGO

Póstigo

Por Antonio Medina de Anda

Vientos villanos Tan excesiva e innegable ha sido el trotar de la corrupción que en esta coyuntura electoral su eje táctico central se ciñe, de parte de los candidatos y coaliciones partidistas, a lanzar –y lanzarse– todo tipo de censuras y reproches a causa del envilecido proceder que unos y otros, de manera personal o a trasmano, vienen operado en el espacio público, privado o en ambos provocando la degradación de un sistema político que a estas alturas luce desbordado y por añadidura carente de legitimidad, credibilidad y legalidad. En efecto, el cruce de fuego “amigo y enemigo” ha generado una fuerte lluvia que los candidatos señalados por sus antecedentes granujas no terminan de “esconder los trapos sucios” cuando, de nueva cuenta, se les viene encima otro aluvión de porquería que, en este caso, los prianistas lo asumen con idéntico cinismo a cuando Peña Nieto vociferó: "¡No te preocupes, Rosario!", en respaldo de la señora Robles (entonces secretaria de Desarrollo Social) cuando la ex perredista fue videogravada dando línea para triangular dinero público hacia la campaña del PRI en 2015; de suerte que con el aval presidencial aquella impunidad devino en el desvío por decenas de millones de pesos operados por la salinista Rosario Robles, de acuerdo con la Auditoria Superior de la Federación. Y si la grotesca como despreocupada Robles Berlanga torció recursos destinados a la llamada “Cruzada Contra el Hambre” podemos, entonces, imaginar lo que la clase política es capaz de cometer, no solo con los más hambrientos del país, sino en parejo sentido con aquellas obras, proyectos y programas donde el presupuesto es voluminoso como el del Aeropuerto de la CDMX y otros codiciosos socavones de fácil rapiña tipo Pemex, CFE, trenes ligeros, carreteras, fideicomisos, minería y latrocinios conexos, donde el “moche” y saqueo del erario dan la combinación perfecta. Por eso, y por muchas cosas más, en la puja comicial del momento todos y cada uno de los corruptos exclaman ¡frenen al corrupto! intentando, de esa forma, distraer a los ciudadanos para de paso despistar al competidor procurando desfigurar las revelaciones e imputaciones vueltas en su contra, es decir, al veneno responden con un contraveneno reforzado con simulación, desvergüenza, mofa y un cinismo que raya en lo vil, tal lo despliegan personajes como Ricardo Anaya, Vázquez Mota, Jesús Zambrano, Meade, Alejandra Barrales, Ovalle y una lista interminable de personeros del sistema que “si no mataron la vaca, pecaron por detenerle la pata”. Nos parezcan desmesuradas o moderadas las imputaciones-descalificaciones que se han disparado recíprocamente candidatos, partidos y Prigobierno lo indiscutible, empero, se explica porque el brazo de la corrupción es largo, sobradamente monstruoso por implicar a un sistema sustentado en la impunidad plena, y por tanto, sometido a un férreo engranaje donde el conjunto corrupto se beneficia no solo embolsándose el oro y la plata sino paladeando concesiones, salarios, influencias, favores o puestos de consolación. La generalidad plurinominal y malandrín de las coaliciones del Prian son un ejemplo más que notable… * El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

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