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Columnas PIENSA

Piensa

Por Octavio Ballesteros

Si no lo usas lo pierdes "Si quieres comprender la palabra felicidad, tienes que entenderla como recompensa y no como fin" Antoine de Saint-Exupéry Russell Ballard es un autor que comenta la historia de una niña de siete años a la que le dice su profesora en la escuela que si siembra una semilla de tomate crecerá uno que a su vez contiene muchas semillas, y que si las sigues sembrando lograrás muchos tomates más. La niña siembra la semilla, empieza a crecer la plantita, y por ignorancia y descuido la pone en un cuarto oscuro y deja de ponerle agua. Cuando recuerda la plantita y va por ella la encuentra ya muy dañada. Llorando le comenta a su mamá que “mató” a la planta. La mamá la revisa y le dice que a la mejor todavía la puede salvar. La pone en un lugar soleado y la riega, y la plana logra reaccionar y dar fruto. Nada es permanente Todo se encuentra en estado de movimiento. Nada sé encuentra aislado sin cambiar. O estás creciendo o estás retrocediendo. Si uno no cultiva continuamente su mente y su cuerpo, al igual que el espíritu, te volverás flojo y flácido. Los seres humanos somos como la planta de tomate, necesitamos cuidados y alimento para poder desarrollar nuestro potencial, pero si nos mantenemos en un ambiente que no desarrollemos el alimento adecuado terminamos siendo cadáveres vivientes. Como lo comentábamos en una colaboración anterior, la calidad del ingrediente será la base de la del platillo. Y uno deberá procurar el Sol y el agua adecuada como la planta para poder salir adelante. Zig Ziglar, famoso gurú de desarrollo personal, lo afirmaba de la siguiente manera: lo que tú ingieres determina lo que logras ser, y lo que logras ser determina tus resultados, y tus resultados determinan tu futuro. No te pares No hay punto alguno donde uno haya crecido y ya no necesite alimento y cuidado. Mientras respiremos hay oportunidad de crecimiento y mejora. Si no vas creando un ambiente que te motiva a seguir creciendo, no nomás dejas de crecer sino que también pones en riesgo lo que has crecido. Recuerda: si no estás creciendo estás retrocediendo. Alain de Botton lo expresó muy claro: “Cualquiera que no se encuentre avergonzado de quien era hace un año probablemente no está creciendo lo suficiente”. Si eres la misma persona de hace 12 meses, ¿qué estás haciendo entonces? ¿Cuándo fue la última vez que aprendiste algo? Recuerda que el verdadero aprendizaje está muy lejos del hecho de adquirir información, implica un cambio permanente en cómo uno actúa y ve el mundo. Si tú no cambias significa que no has aprendido nada. Termino con la frase de don Alberto Einstein: “La medida de la inteligencia es la habilidad para cambiar”. ¡Feliz domingo, estimado lector! El autor es socio del Despacho Ballesteros y asociados.

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