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Columnas PERCEPCIÓN POLÍTICA

Percepción política

Por Gustavo Macalpin

Gobierno, Coparmex y los intereses oscuros Hace algunas semanas tuve la oportunidad de entrevistar a Samuel Ramos Flores sobre la profunda crisis que vive el PRI en Baja California. El ex presidente municipal de Mexicali me aseguró que él, a pesar de ser priista, puede caminar libremente por la calle sin que la gente le reproche. Con su argumento, Samuel Ramos quizá demuestra que él no fue un alcalde corrupto. Sin embargo, su ejemplo sirve de poco para limpiar la imagen de sus compañeros de partido, ya que la mayoría de priistas, en Baja California y el país entero, diariamente reciben insultos, reclamos y descalificaciones. La empantanada designación del secretario técnico del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) ha mostrado lo que muchos ciudadanos suponíamos desde hace un año. El SEA es una herramienta política que alguien intenta manipular. No es un organismo de combate a la corrupción. Es un medio de control para perseguir intereses particulares. Rodrigo Llantada, actual presidente de Coparmex Mexicali, declaró que existen “intereses oscuros” dentro del SEA. La mayoría de los ciudadanos estamos totalmente de acuerdo con Llantada Ávila. Efectivamente vemos que existen “intereses oscuros”. El único problema es que no sabemos de quién, o de quiénes, son dichos intereses. El Gobierno de Baja California dice no tener absolutamente nada que ver en el tema y no estar metiendo la mano en el proceso. La Coparmex Mexicali asegura ser el héroe de la película y únicamente estar velando por construir un sistema anticorrupción que funcione. Los ciudadanos no confiamos en ninguno de los dos. Evidentemente, no confiamos en la clase política. No confiamos en un gobierno que ha tenido múltiples señalamientos a lo largo del sexenio. Sin embargo, tampoco confiamos en la clase empresarial. No confiamos en cámaras patronales que históricamente han sido comparsas del gobierno. Hace unos días tuve la oportunidad de entrevistar a Francisco Fiorentini, ex presidente de Coparmex en Mexicali. Al igual que Samuel Ramos, básicamente me dijo que él no es corrupto y citó el esfuerzo que ha realizado a lo largo de los últimos años. Seguro estoy que Francisco Fiorentini no es corrupto. Estoy convencido de que es un hombre que persigue sus ideales. Sin embargo, no logra entender que no representa únicamente a su persona. Le guste o no, la opinión pública lo ve representando a la “clase empresarial” (así, entrecomillado). Y los ciudadanos no confiamos en los integrantes de las cámaras empresariales porque sabemos que un día critican a los políticos y al día siguiente están desayunando con ellos. Porque sabemos que gustosamente dan mochadas para conseguir obra pública y contratos gubernamentales. Porque sabemos que le inyectan dinero a las campañas políticas para obtener un trato preferencial. Todo esto tiene nombre… se llama corrupción. Cuando critico a la clase política, los empresarios me dicen que soy un comunicador valiente. Cuando critico a la sagrada clase empresarial, me dicen que soy un comunicador vendido. Vendidos son aquellos políticos y empresarios que durante tantos años se han repartido la ciudad como si fuera suya. El autor es abogado y conductor de televisión.

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