No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas PERCEPCIÓN POLÍTICA

Percepción política

Por Gustavo Macalpin

¿Por quién votar? Algunas personas creen que el proceso electoral 2018 puede producir significativos cambios para nuestro país. Dependiendo de quién sea el ganador, algunas personas creen que, terminada la elección, catalogada como “histórica”, México puede tomar un camino exitoso, o bien, ir directo al precipicio. Algunas personas encuentran esperanza, creen que de ganar un candidato nuestro sistema político podría transformarse, y ser esto el comienzo de un importante y largo desarrollo de nuestra nación. Algunas personas encuentran temor, creen que de ganar un candidato México podría tomar un rumbo completamente equivocado y, de manera catastrófica, destruir lo mucho o poco que actualmente tenemos. Yo estoy en desacuerdo con ambas visiones. Desde mi punto de vista, México no cambiará con ninguno de los cuatro aspirantes presidenciales. Creo ninguno de ellos cuenta con la seriedad, honestidad, experiencia e inteligencia necesaria para buscar transformar un país desde la Presidencia. ¿Aún no decides por quién vas a votar? Hay buenas y malas razones para votar por cada uno de ellos. Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” busca la Presidencia por la vía independiente, lo que significa que no tiene que rendirle cuentas a un partido político. Sin embargo, es un viejo priista de larga trayectoria, dejó tirada la gubernatura de Nuevo León y en esta campaña se ha enfocado en hacer promesas huecas, simplistas y populistas. José Antonio Meade es una persona de gran preparación en el sector público, alguien que domina la nada sencilla parte técnica del ejercicio gubernamental. Sin embargo, es el candidato de un gobierno escandalosamente corrupto, y votar por él significa avalar el desempeño de Enrique Peña Nieto. Ricardo Anaya es un joven ordenado, estratégico y visionario, habilidades que son rara vez encontradas en la clase política mexicana. Sin embargo, su frialdad política dista de producir empatía y sus escándalos de corrupción lo proyectan como un joven perteneciente a la misma vieja clase política. Andrés Manuel López Obrador cuenta con un indiscutible liderazgo social y ha sido profeta al señalar, desde hace décadas, que el PRI y el PAN se reparten la riqueza nacional. Sin embargo, él mismo forma parte del sistema que tanto critica, siendo propietario de un partido político y dándole cobijo a personajes de dudosa procedencia. Quizá usted encuentre más importantes las fortalezas, o menos significativas las debilidades, de cierto candidato. Precisamente para eso es el proceso electoral. Lo extraño es que algunas personas piensen en términos extremistas: alguno nos puede llevar a la gloria, alguno nos hundirá en el abismo. Cualquiera que sea su elección, por favor no vote pensando que su candidato convertirá a México en una potencia mundial. Vote a sabiendas que la oferta política en nuestro país es ridículamente pobre. Vote consciente de que o los ciudadanos comenzamos a hacernos cargo de los cambios que queremos ver o México seguirá siendo el mismo. Todavía está a tiempo de ir a votar comprendiendo que ningún político cambiará al país. El autor es abogado y conductor de televisión.

Comentarios