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Columnas Percepción política

Percepción política

Por Gustavo Macalpin

AMLO y la selección mexicana El próximo domingo la selección mexicana arranca su participación en la copa mundial de fútbol Rusia 2018. Para aquellos que somos fanáticos de este deporte, resulta desesperante saber que esperamos cuatro largos años para, una vez más, llegar faltos de preparación y sin elementos de peso para aspirar a realizar un buen torneo. Por supuesto, ello no significa que muchos amantes de la pelota dejen de vendarse los ojos cada periodo mundialista, y exclamar que México será el caballo negro de la copa. Con una injustificada ilusión, un importante número de mexicanos prefieren creer en los milagros, y optar por ignorar que la única manera de alcanzar el progreso es vía disciplina, trabajo duro y preparación. Se ha dicho hasta el cansancio que existe una clara similitud entre el fútbol y la política; creo que la mayor similitud se registra en el comportamiento que mostramos cada cuatro años, en una copa del mundo, y cada seis años, en una elección presidencial. “Muchas veces decimos que el fútbol está muy politizado, y yo diría lo contrario: la política se ha futbolizado. Hay un componente emocional en todo y eso nos ha vuelto mucho menos racionales”, escribió Jorge Valdano, ex futbolista argentino campeón del mundo. Cada seis años, la injustificada ilusión futbolística se aparece en forma de candidato presidencial. Los ciudadanos pensamos que Vicente Fox, Andrés Manuel López Obrador, y los que vengan más adelante, serán capaces de lograr el milagro mexicano. “Yo creo que este gobierno no ha cumplido. La gente todavía está esperando que lleguen los cambios que prometimos. Vicente Fox ha enfrentado dificultades gigantescas, pero a mucha gente le parece que debió haber hecho mucho más; debió haber actuado con más energía, con más determinación”, escribió Adolfo Aguilar Zínser, quien fuera embajador de México ante las Naciones Unidas durante la administración foxista. El hipotético triunfo de Andrés Manuel López Obrador trae consigo un mensaje sumamente positivo: en México existe una verdadera democracia; aquel que consigue el apoyo del grosor de la población, y no únicamente de las élites, obtiene la presidencia de la República. Sin embargo, también refuerza la falsa idea de que un solo hombre transformará las condiciones de nuestro país. Y ante este probable triunfo de López Obrador, valdría la pena los ciudadanos trabajáramos en construir mayor criterio y sensatez entre nosotros. “Generación tras generación, siempre aparece alguien (un seductor, un iluminado, un herético o un joven favorecido por la desconfianza acumulada en todos los demás) que anuncia el milagro. Y cada vez mucha gente le cree y renueva la confianza de que esta vez, finalmente, las palabras se convertirán en hechos”, escribió Ugo Pipitone, catedrático italiano. Dejemos de pensar que llegaremos al quinto partido rezándole a la Virgencita de Guadalupe. Dejemos de pensar que un presidente cambiará al país con su varita mágica. Asumamos la responsabilidad que nos toca como ciudadanos; de lo contrario, permanezcamos sentados hasta la llegada de una nueva, cómoda, irresponsable e injustificada ilusión. * El autor es Abogado y conductor de televisión.

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