No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas PALABRA POR PALABRA

Palabra por palabra

Por Miguel Ángel Lino

Fantoche Si pido que me den el nombre del fantoche de este Mundial, la mayoría señalaría a Neymar. No voy a hacer leña del árbol caído, ahora que Brasil también quedó eliminado. Porque me saldría el tiro por la culata, ya que, en el futbol mundialista, a México generalmente le va de la patada. El arco al que le tira esta columna es lo caro que le salió a Neymar querer ser más estelar que el propio espectáculo del Mundial. Porque sus amplias habilidades futboleras quedaron relegadas para hacerse mundialmente famoso por sus fantochadas. Prepotente, insolente y de mente melodramática. Bueno con los pies, malo con la cabeza. Neymar desaprovechó el mundanal de aficionados que lo observaba esperando que destacara por su filigrana futbolera y no por arrojarse al piso, dar gritos desaforados y fingirse bella dona ultrajada. Que si hubiera escrito belladona en una sola palabra me estaría refiriendo a una planta muy venenosa. Pues, pensándolo bien, tal vez a Neymar lo de belladona le queda al pelo descolorido. El futbol no sólo me gusta, lo entiendo al derecho y al revés. Sé que los jugadores fingen faltas que no les cometen o exageran el daño en las que sí les inflingen. Ese es un balón que rueda en todas las canchas desde antes de que la Tota Carbajal, El Cinco Copas, jugará su primer mundial en el mítico estadio de Maracaná de Brasil en 1950. Fecha que me persigue de nacimiento. Pero, más que querer ser el muerto en el funeral, Neymar pretendió ser la inconsolable viuda en cada falta fingida o real. Mal ejemplo para los chavos que como antídoto deben burlarse del fantoche simulador, quien ya fue propuesto al Comité Deportivo Brasileño para que se integre al equipo nacional de clavados. LA PALABRA DE HOY: FANTOCHE Los franceses tomaron prestado el termino italiano 'fantoccio' que significa marioneta o títere e inauguraron la palabra fantoche en el siglo XIX. Que tal cual pasó al castellano de entonces y sin variaciones continua en el español de hoy. La palabra se forma del italiano 'fante' / niño y 'fari' / hablar. Su significado no es tanto por el hablar aniñado; sino por ser irreal o exagerado. En la actualidad, un fantoche es una persona grotesca, desdeñable y neciamente presumida. Un Neymar cualquiera. DE MI LIBRERO: 'DIOS ES REDONDO' Ya recomendé “Los once de la tribu” del intelectual futbolero por excelencia, Juan Villoro. Ahora lo hago con su libro más famosos acerca del futbol: “Dios es redondo”. Pablo Nacach, en Letras Libres, escribió hace 12 años un artículo magnífico sobre este libro, del que trascribo: “… jugosas anécdotas personales con lo escuchado, lo vivido y lo sentido en su labor cotidiana, Villoro nos regala, en definitiva, un sentimiento que respira pasión por cada poro del papel y que exterioriza en este libro 'auto-reparador' con singular alegría: su irrenunciable amor por el futbol”. Yo lo leí hace años como irrenunciable aficionado al futbol y seguidor de las crónicas de Villoro y quedé convencido de que Dios es redondo a pesar de los “Neymares” que se creen deidades cuando en realidad sólo son simples fantoches. El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

Comentarios