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Columnas PALABRA POR PALABRA

Palabra por palabra

Por Miguel Ángel Lino

Tembeleque A mí me gusta relacionar las palabras, por ejemplo, enclenque con tembeleque. Y esto, porque me puedo referir a personas débiles, enfermizas o asustadizas como enclenques o tembeleques. Pero, para ser preciso, debo señalar que una persona enclenque es físicamente flacucha, escuálida y debilucha. En cambio, un hombrón o una mujerona –sin importar su arrojo, fuerza y valentía– pueden sufrir escalofríos por un ataque de fiebre o un susto mayúsculo provocándoles incontrolables temblorinas que los convierten en indefensos tembeleques. De seguro, usted conoce y utiliza dichos conceptos; pero ¿sabía que existe un lugar en España que se llama Tembleque (casi tembeleque)? ¡Existe desde 1241! Y se localiza en Castilla La Mancha en la provincia de Toledo. De arquitectura típicamente manchega, en Tembleque abundan las ermitas, pequeños santuarios dedicados a la Señora de la Asunción, a La Purísima Concepción, al Cristo del Valle y las ermitas de Veracruz, Loreto y San Antón. Lo que resulta extraordinario porque el año pasado su población apenas llegaba a dos mil cristianos… Pocos, pero orgullosos de su localidad, no es de sorprender que tal denominación geográfica sirviera para darle nombre a un fraile, Francisco de Tembleque, que nació en fecha desconocida y murió el primero de octubre de 1590 en Puebla de Los Ángeles. Claro, tenía que ser en un lugar de mitología angelical. Su nombre verdadero quedó en el anonimato, pues él decidió llamarse como San Francisco de Asís y convirtió su gentilicio en patronímico. Pero, Tembleque o tembeleque, da lo mismo porque uno es sinónimo del otro. LA PALABRA DE HOY: TEMBELEQUE Al parecer proviene del léxico provenzal (de Provenza, antigua región del Sur de Francia) utilizado el término 'clenc' que significa débil, enfermizo. Sufijo etimológico que aparece en enclenque y tembeleque. La cual se convirtió en una onomatopeya: “clenc-clenc” relacionada con los temblores ocasionados por una fiebre alta o con un sustazo. Temblar procede del verbo en latín 'tremulare', que da forma al adjetivo tremulus / tembloroso, trémulo. De éstas se derivan muchas palabras, por ejemplo: tremolar (enarbolar un estandarte), tremolina (armar bulla), estremecer (hacer temblar). DE MI LIBRERO. MEXICO: 'EN LA FRONTERA DEL CAOS' Desempolvé este libro de Andrés Oppenheimer editado en 1996, porque al practicar el deporte nacional de esta temporada, “crítica libre de las campañas presidenciales”, quise recordar los fatídicos años 90: Asesinato del cardenal Posadas Ocampo (93), de Colosio (94) y de José Francisco Ruiz Massieu (94). Porque, sin estar a favor de El Peje, objetivamente reconozco que “va de gane”. Y, como con mis contertulios del grupo de lectura se pusieron sobre la mesa los “y que tal si”: Y qué tal si le hacen un mega fraude o y qué tal si “no llega” pero la gente cree lo contario o y qué tal si sí llega, pero le pones rocas en el camino para que su gobierno no transite… Las posibilidades son muchas, pero creo que debemos tener memoria histórica y hacer todo lo que esté en nuestras manos para que, “gane quien gane”, México siga adelante, sin transas ni venganzas que nos pongan a todos bien tembeleques. El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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