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Columnas PALABRA POR PALABRA

Palabra por palabra

Por Miguel Ángel Lino

Majadero Aunque se escucha menos que antes, se mantiene viva en el habla coloquial. Lo cual me parece adecuado para tener un calificativo ubicado entre grosero y pelado. Majadero es un adjetivo que puede utilizar cualquiera; sin embargo, a mí me parece que es una palabra que ni mandada a hacer para las señoras de cierta edad. Ellas le llaman majadero al fulandrejo que no las respetó o al insolente precio de lo que de todas maneras se compró o al incesante griterío que en el mercado las aturdió. No crea que es una clasificación sexista; la hago por experiencia y oído de lingüista. Cierto es que cualquier individuo maleducado puede ser tildado de grosero o pelado. Pero la expresividad no solo está en las palabras; sino en la vehemencia con las que se profieren. Un silábico ¡Ma-ja-de-ro!, de cualquier señora es juicio muy severo. Además de la intención, hay que saber qué es exactamente lo que se quiere decir. Ya que las palabras denotan significados objetivos y precisos; pero también connotan otros significados. Un pelado es aquello que no tiene cascara o pelo; pero también es alguien que se ha quedo sin dinero; pero también una persona pobre discriminada sólo por su nivel socioeconómico; pero también alguien descortés, falto de educación, grosero o majadero. LA PALABRA DE HOY: MAJADERO En latín, 'malleus / malleo’ significa martillo. Y 'malleus' se relaciona con la raíz indoeuropea 'mel' que quiere decir moler… Primero, 'malleus' era el mango que sostenía el 'majo', que a su vez designaba la cabeza de hierro del martillo o mazo; luego, 'malleus' se utilizó para llamar a la persona que martillaba. Del vocablo latino 'malleus' nace la palabra en español majadero con acepciones de grosero, malhablado, maleducado, pelado. El mexicano, susceptible como es, califica de majadería la franqueza, la actitud sobria y hasta lo llamado “políticamente incorrecto”. Muchos son como jarritos de Tlaquepaque que se rompen con supuesta majadería. DE MI LIBRERO: 'LA VIDA INÚTIL DE PITO PÉREZ' Muchas señoras calificaron de majadero a José Rubén Romero por haber escrito La Vida Inútil de Pito Pérez, pícaro personaje con dotes de poeta, mujeriego y briago hasta las cachas. Con los atributos de la literatura picaresca española, esta novela mexicana es una sátira por los daños y perjuicios que continuaron aún después de la Revolución Mexicana. Pito Pérez es una suerte de filósofo popular y retentor de causas perdidas en contra de todo tipo abusos e injusticias tanto de patrones abusivos, autoridades municipales como del pernicioso clero. Recuerdo los momentos de gran diversión con las aventuras de éste audaz y andrajoso paladín recorriendo la geografía michoacana: Tlapujahua, La Huacana, Ario de Rosales, Yuridia, Tancítaro, Morelia, Pátzcuaro, Uruapan y Zamora. Aquí tiene una probadita del texto: “Libertad, igualdad, fraternidad! ¡Qué farsa más ridícula! A la libertad la asesinan todos lo que ejercen algún mando; la igualdad la destruyen con el dinero y la fraternidad muere a manos de nuestro despiadado egoísmo”. Novela hecha película con varias versiones. La más conocida, la de 1970 dirigida por Roberto Gavaldón y con Ignacio López Tarso interpretado a Pito Pérez, sui géneris hidalgo y tragicómico majadero. El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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