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Columnas PALABRA POR PALABRA

Palabra por palabra

Por Miguel Ángel Lino

Desconchabado Así estoy, desconchabado. Pero, por si usted tiene alguna duda del significado de dicho estado, aquí se lo explico: Una persona se puede desconchabar como un aparato desconchinflar, desajustar o descomponer. Escribo acerca de tan singular palabra porque desde niño escuchaba en mi casa muchos verbos y adjetivos de sonoridad y significados muy expresivos. Y hoy, muchos años después, vienen a cuento porque tengo los músculos del cuello desconchabados por empujar mi camioneta cuando ésta se desconchinfló. La camioneta ya quedó; pero, el malestar en la base de mi cuello se resiste. Si fuera médico diría que sufro de una contracción espasmódica. Pero, como de médico tengo lo mismo que de ingeniero mecánico, o sea, nada, pues lo relato con mi vocabulario coloquial. Lo curioso es que ninguna de éstas dos, desconchabar y desconchinflar, son palabras que yo ande diciendo con frecuencia. Es más, las he dicho pocas veces a lo largo de mi vida. Pero las tengo archivadas en mi memoria como patrimonio léxico en mi haber. Tengo almacenado un capital de palabras. Mi cerebro, como el de cualquier otra persona, tiene redes neuronales que reconocen las palabras aprendidas y que se han fijado en la memoria, las identifica como si fueran imágenes y las utiliza “de inmediato” como vocabulario cotidiano. Mientras más palabra sepamos nuestro cerebro funciona mejor. Si escuchamos o leemos una palabra que nuestro cerebro no identifique, ya sea porque no la recuerde o porque no la conozca, se inquieta. Si las dejamos pasar sin averiguar qué quieren decir, perdemos una oportunidad de aumentar nuestro acervo, de “lubricar” nuestro cerebro y enriquecer nuestra expresividad. Usted decide si deja que las palabras se las lleve el viento. LA PALABRA DE HOY: DESCONCHABAR El verbo transitivo conchabar proviene del latín 'conclavãre' que significa unir, juntar o asociar. Pero, al anteponerle el prefijo “des” (negación o inversión de significado), desconchabar denota desunión, desajuste o desarticulación. En Chile, Cuba, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y República Dominicana, de manera coloquial se utiliza desconchabar como desacomodar, descomponer, distender. Por eso, un cuello, un brazo o un pie lesionados están desconchabados. Por otro lado, en el Diccionario de Mexicanismos de Guido Gómez de Silva, tratándose del adjetivo coloquial desconchinflado, dice: “averiado, deteriorado, estropeado”. DE MI LIBRERO: 'EL OLOR DE LA GUAYABA' De la conversación entre Gabriel García Márquez con su gran amigo Plinio Apuleyo Mendoza que se convirtió en libro, “El olor de la guayaba”, cito el siguiente párrafo: “El viejo y parsimonioso coronel concedía a su nieto la mayor importancia. Lo escuchaba, respondía todas sus preguntas. Cuando no sabía contestarle, le decía: «Vamos a ver qué dice el diccionario». Desde entonces, Gabriel aprendió a mirar con respeto aquel libro polvoriento que contenía las respuestas a tantos enigmas” … A su abuelo el coronel, un personaje mágico de realismo puro, El Gabo le escuchó decir muchas palabras insólitas, mismas que aparece en la obra del premio Nobel. Y yo, de familia dicharachera, modestamente le puedo contar que en lugar de “contracturado” estoy desconchabado. El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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