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Columnas OBSERVATORIO GLOBAL MEDIÁTICO

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Por Manuel Ortiz

Tlaltelolco y Ayotzinapa, ¡2 de octubre no se olvida! Este día se cumplen 50 años de la terrible tragedia de Tlaltelolco y también el 26 de septiembre pasado se cumplieron cuatro años de la desaparición de los 43 estudiantes normalista de Ayotzinapa. Ambos sucesos enlutan aún los hogares de los mexicanos, pero al mismo tiempo permiten tomar conciencia sobre los problemas que afectan a la juventud en nuestro país. Por tal motivo, la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC, el pasado día 26 convocó a un foro de discusión denominado "Jóvenes y juventudes. Sujetos y objetos de violencia", en el cual los investigadores: Dra. Anel Hortensia Gómez San Luis, Dra. Emilia Cristina González Machado, Dra. Mónica Ayala Mira, Dr. Christian Alonso Fernández Huerta, Dr. Ángel Manuel Ortiz Marín, Dr. Ernesto Israel Santillán Anguiano, Dr. Jesús Adolfo Soto Curiel, y moderados por el Mtro. David Bautista Toledo, abordaron el tema de la violencia hacia las juventudes. Previo a este foro se exhibió el documental “Guerrero” de Ludovic Bonleux, referido a un trabajo documental sobre la violencia política en el estado de Guerrero. Ciertamente que el tema convocó la presencia de estudiantes, académicos y público en general pues ambos sucesos son significativos para la formación ciudadana de los actuales universitarios. Mi participación en dicho foro trató sobre diferentes momentos del movimiento del 68 y su concreción con la matanza de Tlatelolco. Si bien distan, a mi juicio, las causas de ambos sucesos (Tlatelolco y Ayotzinapa) por su contexto e historicidad, lo que sí fue coincidente es la agresión y violencia de Estado hacia la juventud mexicana y en esencia el impacto que dichos acontecimientos significaron para la democracia en México. El movimiento del 68 tiene antecedentes en un conflicto estudiantil que derivó en una escalada de protesta de los universitarios de diferentes instituciones ante la brutalidad policiaca que después se agrava con la violación a la autonomía universitaria al invadir el Ejercito las instalaciones de la UNAM y del IPN, todo ello ante la incomprensión y cerrazón del gobierno de Díaz Ordaz para atender las expresiones de apertura social, cultural y política que demandaba la juventud de esa época. Hechos que tienen como expresión diversas marchas, plantones y manifestaciones públicas de los universitarios desde agosto hasta septiembre del 68, días previos a la inauguración de los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México. Y narro en dicho foro, ante mis colegas y estudiantes de la Facultad, cómo participé como uno más de los jóvenes que expresábamos nuestra inconformidad ante la violencia por la cual éramos reprimidos por el cuerpo de granaderos (la policía de esa época) y el Ejercito. Explico el clima social y cultural que había en la década de los 60 y cómo el 68 también representó en Francia, EUA, Argentina, Checoslovaquia, Chile y otros sitios, movimientos de insurgencia juvenil y protesta ante la violencia de Estado. Desde mi perspectiva sucesos como la matanza de Tlatelolco o la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa no pueden estar ajenos a la memoria de la sociedad mexicana y en especial de los universitarios. ¿Usted qué opina? El autor es coordinador del Observatorio Global Mediático-UABC.

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