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Columnas OBSERVATORIO GLOBAL MEDIÁTICO

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Por Manuel Ortiz

La juventud y sus perspectivas para 2018 Una de las mayores preocupaciones de la mayoría de los países es qué futuro les espera a la juventud a partir de los escenarios socioeconómicos, políticos, culturales e incluso ambientales que ocurren y ocurrirán en las próximas décadas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Corporación Andina de Fomento (CAF) recién han publicado un documento que se denomina "Perspectivas económicas de América Latina 2018. Repensando las instituciones para el desarrollo en el cual se exponen diversos escenarios para la región" (http://dx.doi.org/10.1787/leo-2018-es). Este informe se centra en el análisis de la decreciente desconexión entre los ciudadanos y las instituciones públicas en América Latina, particularmente en rubros como la confianza ciudadana, la moral fiscal, empleabilidad, transparencia y la satisfacción sobre los servicios públicos fundamentalmente en salud y educación. En esta ocasión sólo abordaremos aquellos indicadores, amable lector, que tienen relación con la juventud latinoamericana y su impacto e influencia en la estabilidad económica, pero también en la confianza en las instituciones. Dicho documento reconoce que América Latina es una región joven, con el 25 % de la población entre 15 y 29 años y cada vez más urbanizada, ya que el 90% de esta población habita en las ciudades, lo cual constituye aún un bono demográfico para los países latinoamericanos en distintas dimensiones. Uno de los aspectos centrales que plantea el informe es que el mercado actual y aún más el futuro, a partir de que la economía se amplía gracias a la globalidad, lo cual traerá por consecuencia requerimientos de mayor capacitación para la empleabilidad y ello dividirá el trabajo en aquellos jóvenes cuyas competencias son más adaptables al cambio y transformación del mercado, y en quienes sus habilidades y destrezas los integran en empleos estables y rutinarios y que no demandan mayores competencias cognitivas. Otro aspecto fundamental y que impacta fuertemente a la juventud, es y será la ampliación del impacto de las tecnologías de información y comunicación (TIC). El informe de la OCDE, indica que: “El progreso tecnológico también avanza a un ritmo acelerado. Se espera que la llamada 'cuarta revolución industrial' transforme el mundo del trabajo y la economía mundial. El proceso de automatización ya está en marcha y se está intensificando, y podría desembocar en grandes transferencias de empleo entre unos sectores y otros, en la modificación de la demanda de competencias y en la destrucción y creación de numerosos empleos” (OCDE, 2018:28). El informe también indica retos y problemas que deben resolverse para la juventud a riesgo de poner en peligro su desarrollo como son: la pobreza, el poco acceso a salud y educación de calidad, la alta deserción educativa, empleabilidad en la informalidad o desempleo y su marginalidad, particularmente para las mujeres jóvenes. En suma escenarios que en el México del siglo XXI aún son asignaturas pendientes y que a pesar de avances innegables, aún persisten graves rezagos sociales en diversos sectores de la sociedad mexicana. ¿Usted qué opina? El autor es coordinador del Observatorio Global Mediático-UABC.

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