No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas MIRADOR

Mirador

Por Armando Fuentes Aguirre

Esta gata es sinuosa. Su andar tiene ritmo de pantera y ondulaciones de serpiente. La miro y hago de cuenta que estoy viendo a Cleopatra, a Mata Hari, a Thais. Va por lo alto del muro, reina o diosa, y pone en el cielo y en la tierra la amenaza de sus ojos amarillos. Si los clavara en mí me paralizaría, como hace con los pájaros que hipnotiza para devorarlos. Ahora veo a la tigresa –iba a decir "veo a la mujer"– entrar a la bodega. Escucho en un rincón los tenues mayidos de una camada de gatitos, y miro a la madre tenderse para que coman de ella. Luego los acaricia con su lengua, y los acerca a su calor a fin de que no tengan frío. La ferocidad de la gata se ha convertido en suavidades y ternuras. Yo, inepto varón, no comprendo cómo esa fiera fiera se vuelve toda amor y toda dulcedumbre. Antes entenderé los misterios de la religión que el de la maternidad. Me alejo, reverente. El hombre debe mostrarse reverente ante un misterio que nunca entenderá. ¡Hasta mañana!...

Comentarios