Columnas MIRADOR

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Por Armando Fuentes Aguirre

Me habría gustado conocer a don Francisco de Meneses, portugués. Cortejaba con empeño a una dama española. Un día de los más fríos del invierno el carruaje en que iban sufrió la rotura de una rueda. La finca rural a la que se dirigían estaba ya muy cerca, de modo que decidieron ir caminando hacia ella. Don Francisco aprovechó la feliz circunstancia para manifestarle con vivas palabras a la dama su querer. Le dijo que la amaba con todo el fuego de su corazón. En ese momento iban pasando a la vera de un estanque de aguas tan frías que su superficie se había congelado. -Si tanto me amáis -le dijo la mujer con burla desafiante- arrojaos al agua de ese estanque. Así sabré si vuestro fuego se apaga. Respondió al punto don Francisco, desdeñoso: -Uh, no. Es muy poca agua para tanto fuego. Me habría gustado conocer a don Francisco de Meneses. Sabía que en cosas del amor hay que exagerar, pero no tanto. ¡Hasta mañana!...

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