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Columnas MAR DE FONDO

Mar de fondo

Por Benedicto Ruíz Vargas

Factores en contra de Leyzaola Si Morena y López Obrador no hubieran ganado en Tijuana en la pasada elección del 1 de julio, el candidato natural con mayores posibilidades de conquistar la alcaldía de esta ciudad en 2019 sería el ex militar Julián Leyzaola, quien conserva parte de la fuerza que obtuvo en 2016. Pero el triunfo de AMLO trastocó todo para sus aspiraciones y redujo las posibilidades de que, por lo menos para la próxima elección local, pueda haber un candidato con capacidad de competir con Morena, guste o no esta circunstancia. Entre los factores más importantes que se pueden citar para comprender este fenómeno, que es coyuntural, están los siguientes que lo mismo se pueden aplicar al caso de Leyzaola como al resto de los partidos y posibles candidatos. El primero –y más obvio– es que Leyzaola no cuenta con una estructura electoral y el universo de sus simpatizantes no son suficientes para ganar en una elección más competida. Está demostrado que la gran mayoría de los electores votan por los personajes o por los candidatos y no por los partidos, pero la estructura electoral sigue siendo indispensable para la movilización de los votantes. Esta es justamente la debilidad de los independientes o de candidatos que pueden ser carismáticos, pero no tienen capacidad de mover a los electores en la dimensión que se requiere. En segundo lugar, muchos actores políticos y asesores operativos pierden de vista la dimensión de los votos de Morena en la pasada elección. Morena obtuvo una votación superior a todos los partidos juntos, incluyendo grandes y pequeños. Es decir, mientras Morena en la elección de diputados alcanzó un poco más de 400 mil votos en Tijuana, el resto de los partidos obtuvieron 260 mil votos. Varios partidos pequeños como el PES, MC y PRD quedaron prácticamente en ruinas, lo mismo el PRI que apenas alcanzó un poco más de 50 mil votos, en tanto que el PAN obtuvo la flaca cantidad de 124 mil votos. Estas cifras, por sí mismas, indican que en la próxima elección va a ser difícil que haya electores que quieran votar por estos partidos, sean cual sean sus candidatos. En tercer lugar, dada la proximidad de las elecciones de 2018 y 2019, pero sobre todo por el significado que tiene el triunfo de AMLO, la elección del próximo año está íntimamente ligada a la anterior. No son dos procesos distintos, como lo había sido siempre o en otras circunstancias, sino que forma parte de un mismo proceso. El ciudadano que votó por AMLO o por Morena en 2018 es muy difícil que vote por una opción política distinta en los comicios locales de 2019, por lo menos en este año. En cuarto lugar, para cualquier candidato o partido, por más que tenga cierto arrastre electoral como es el caso de Leyzaola, o una clientela como el PAN, va a ser muy difícil competir en términos de propuestas y alternativas de solución a varios problemas con AMLO y con Morena, que acaban de ganar la presidencia y el poder legislativo. Este triunfo que es nacional, tendrá efectos también locales, por lo menos durante este año. En quinto lugar, es difícil creer que pueda haber un elector que empiece a beneficiarse de las medidas adoptadas por el gobierno de AMLO –como son la zona libre, la reducción del IVA y el ISR, el aumento de los salarios, la ayuda a familias pobres, etcétera– que quiera votar en Tijuana o en BC por otro partido o por otro candidato que no sea de Morena. Los habrá, claro, pero no serán una mayoría. Por último, Leyzaola por su carácter de ex militar, representa una opción sensible (es cierto) para gobernar una ciudad en la que la inseguridad es su rasgo característico, pero varias de sus propuestas y visiones son antagónicas a las ideas que está proponiendo AMLO frente a estos problemas y ante otros. Muchos electores no lo entienden, pero no se puede ir a contracorriente de este contexto social y político. Todo lo anterior quiere decir que el escenario electoral para Morena en Tijuana y en BC luce favorable, pero tampoco es infalible. Si Morena, por ejemplo, tiene un pelmazo como candidato a las alcaldías o a la gubernatura, si llega dividido, con conflictos internos, o desligados completamente de la perspectiva “obradorista”, entonces obviamente no va a ganar, o no va arrasar como se piensa. Cuando Morena nombre a sus candidatos a nivel local se va a poder apreciar si los mismos representan una continuidad con el triunfo de AMLO y de Morena, o si son individuos que no tienen nada que ver con lo que significa haber ganado la presidencia, que es un riesgo latente hasta ahora. De Morena va a depender si mantiene unidos ambos momentos, el 2018 y 2019, o si los rompe con sus errores, lo que no es descartable. Esta última es la única variable que podría abrir la oportunidad a otros candidatos que no pertenezcan a ese partido. Estamos ya en ese proceso. El autor es analista político.

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