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Columnas La verdad sea dicha

La Verdad Sea Dicha

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A río revuelto ganancia de malandrones En los últimos diez años el gobierno estatal ha dejado de registrar en el padrón vehicular a más de 170 mil automóviles, lo cual evidentemente le ha generado una merma económica, que se refleja además en una falta de control de este tipo de mercancía. La semana pasada le hablábamos acerca de la disputa por los chocolates, en relación a las propuestas de los candidatos de todos colores y sabores por la regularización de los carros ilegales que circulan por el país. Algunos organismos como Anapromex aseveran que pueden ser hasta siete millones de unidades que se encuentran en estas circunstancias en México. En el caso del estado, hay alrededor de 400 mil autos en estas condiciones, de acuerdo a lo que dicen representantes de organismos civiles y los mismos empresarios, quienes aseguran que hicieron un estudio al respecto. Lo cierto es que nadie ha mantenido el control en esta que es una realidad que nos ha alcanzado y en la que cada vez más personas se ven envueltas. El pasado jueves nos subimos en un carro con placas de Onapafa y por más de seis horas recorrimos las principales calles de Mexicali para demostrar, en la práctica, que ninguna autoridad desde municipal hasta federal actúa contra automovilistas cuyas unidades portan este tipo de láminas. Incluso nos metimos en los patios del SAT y de la Aduana de Mexicali y no pasó nada. En la Aduana, el vigilante sólo nos dijo que moviéramos el carro del estacionamiento en donde se quedan los autos de los empleados y administrador, y lo pusiéramos en el estacionamiento en el que están los usuarios. Pero hasta ahí. Este trabajo presentado la semana pasada, arrancó comentarios negativos por parte de los ciudadanos que no ven mal usar láminas o engomados apócrifos, con el argumento de que no hay alternativas, ante lo caro de las importaciones o la imposibilidad de importar autos más antiguos que el 2013. En diversas entrevistas nos comentaron que si pudieran regularizarlos a precios módicos, lo harían sin pensarlo dos veces, pero no hay oportunidad. Lo cierto es que hay algo que no está funcionando y que está generando la pérdida económica de la población que cumple con sus pagos, no tanto del gobierno estatal. Hay organismos que cobran entre mil y 3 mil pesos por entregar estas láminas y que además aumenta cada año una ganancia con el 50 por ciento del pago por renovación. Hay vendedores o particulares que hacen su agosto ofreciendo a precios módicos, autos que no pueden importarse. Y los meten por la Aduana. Hay automovilistas que aprovechan los vacíos de la ley o de plano la falta de aplicación de la legislación existente, para poder transitar por las calles con placas apócrifas aun cuando traen carros nuevos que bien podrían importar y pagar sus placas en la dierción de Ingresos. Aquí hay algo que está muy mal. Hay un vacío que cada vez se llena más y más con personas impunes pueden hacer sus importaciones y tener placas emitidas por la dirección de Ingresos de la secretaría de Finanzas, pero que al ver que no pasa nada, seguirán utilizando los servicios de organismos que por 3 mil pesos les darán láminas de identificación vehicular, incluso una credencial para recuperar sus autos, en el muy remoto caso de que alguna autoridad se lo decomisara, y hasta un seguro por daños a terceros. Si el gobierno federal no hace algo de manera inmediata para reparar el cochinero que hizo al impedir la introducción legal para no importar los autos del 2013 para abajo, entonces el gobierno estatal seguirá viendo como desciende cada vez más la cantidad de autos sin registrarse en su padrón y con ello viendo cómo merma cada vez más los ya de por sí flacos ingresos que por este rubro tiene. Pero lo que es peor, los propietarios de los autos de 2013 y más nuevos, cada vez más, bajo el argumento de por qué aquellos sí y otros no debe pagar importaciones, regularizaciones y placas, registrarán sus unidades en este tipo de asociaciones que sólo obtienen ganancias para ellos, mientras que al resto de la población se la lleva el demonio. La verdad sea dicha. * La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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