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Columnas Jaque Mate

Jaque Mate

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Ni Obama lo tiene "Para mí el avión no es un lujo, es un instrumento de trabajo." Evo Morales No es México el único lugar del mundo donde hay debates sobre los aviones de los gobernantes. Solo en México, sin embargo, se está planteando la venta del avión presidencial. Pedro Sánchez, nuevo presidente del gobierno español, miembro de la fracción de izquierda del Partido Socialista Obrero Español, utilizó el avión Falcon 900 asignado a su oficina por el Ejército del Aire para asistir en compañía de su esposa, Begoña Gómez, a un concierto de rock del grupo The Killers en el Festival Internacional de Benicàssim de Castellón, Valencia, el 21 de julio. Sanchez programó antes del concierto breves reuniones de cortesía con el presidente del gobierno de Valencia, Ximo Puig, y la alcaldesa de Castellón, Amparo Marco, pero todo indica que el propósito del viaje era ir al concierto. La Moncloa no ofreció explicaciones formales, pero de manera extraoficial un funcionario apuntó: "El presidente lo es las 24 horas del día". Por razones de seguridad, el gobernante usa el avión para traslados de este tipo. Pablo Echenique, secretario general de Podemos, un partido de extrema izquierda, ha descalificado el debate. Aunque hay que ser austeros, declaró, el avión del gobierno "no es lo que afecta en primer lugar a la vida de los ciudadanos". No es solo el gobernante español. Casi todos los presidentes y primeros ministros del mundo tienen aviones a su disposición. El presidente de Estados Unidos cuenta con dos Boeing 747 que usa no solo para viajes oficiales sino también personales. Los aviones presidenciales de Estados Unidos tienen un avanzado equipamiento de seguridad y de comunicaciones. Evo Morales de Bolivia vuela un Falcon 900EX Easy y su vicepresidente un Dassault Falcon 50EX. Evo, lejos de ocultarlo, organizó una ceremonia indígena de bienvenida cuando recibió el suyo en 2010. El presidente del Consejo de Estado de Cuba, Miguel Díaz-Canel, utiliza un Iliushin II-96-300 modificado para mayor seguridad y comodidad. Es un avión grande, de 55 metros de longitud y 60 de envergadura, el mismo que usa Vladímir Putin de Rusia. Nicolás Maduro de Venezuela viaja en un Airbus 319CJ, también modificado. Los gobiernos tienen aviones especiales para sus gobernantes por razones de seguridad, pero también de comunicación. Un avión presidencial debe estar bajo una salvaguarda especial para evitar atentados. El jefe de gobierno requiere, además, mantener abiertos en todo momento los canales de comunicación con funcionarios y gobernantes locales y de otros países. Un avión presidencial permite que el presidente tenga presencia constante en todo el país, que pueda asistir, por ejemplo, a dos o tres reuniones en un mismo día en distintos puntos del país. Además, las comunicaciones desde un avión presidencial están protegidas para su confidencialidad. Vender el TP-01 no necesariamente generará ahorros. El Boeing 787 Dreamliner que actualmente utiliza el presidente tiene una configuración especial que no corresponde a una aeronave comercial. Ciertamente no lo comprará Trump, cuyos aviones no solo son mayores, sino mucho más equipados. Si se vende, habrá una pérdida, pero además se incrementarán los gastos de transporte y los problemas de logística de la Presidencia. El problema para López Obrador es que ha quedado atrapado en sus propias promesas. Tanto afirmó en campaña que vendería el avión presidencial que "no tiene ni Obama", que no puede quedarse ahora con él, aunque salga más caro y se pierda eficiencia. Lo triste es que tarde o temprano será necesario comprar otro avión. Cambio Ha cambiado la actitud de Trump. Después de meses de boicotear la renegociación del TLCAN, ahora está presionando a sus funcionarios para concluirla antes de las elecciones legislativas de noviembre. Por algo será. Twitter: @SergioSarmiento * El autor es periodista y analista político/ comentarista de televisión.

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