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Columnas EXEGESIS

Exégesis

Por Arnoldo Castilla

EL HACEDOR DEL MIEDO. Andrés Manuel López Obrador es el precandidato a vencer, por que hasta ahora, lleva la mayoría de las intenciones de voto en el próximo proceso electoral para elegir presidente de la república, de acuerdo con las encuestas que circulan en los medios nacionales. Los diversos partidos políticos hacen esfuerzos por demeritar las ideas de AMLO lo mismo que sucedió en los procesos electorales anteriores en los que participó como candidato. Por ello es que se le tacha de ser un imitador del sistema político venezolano. A pesar de que el precandidato de MORENA ha atenuado sus tesis doctrinales para hacerlo más aceptable por las clases medias altas, que son las que más votan, en contrario hay grupos sociales que señalan que el presidente de MORENA debe manejar tesis más radicales pues el pueblo llegó al hartazgo de los abusos, la inseguridad y la corrupción que prevalece en el país. Desgraciadamente no se ha valorado correctamente el grado de hartazgo que existe en las clases populares con motivo del alza de precios en productos de uso doméstico y deben tomarse medidas para evitar enfrentamientos violentos entre población, ejército y cuerpos policíacos. Dicen que en la contienda electoral como en el amor y la guerra todo se vale, pero para muchos politólogos, los grupos de poder se han excedido en su estrategia de guerra en contra del candidato de izquierda, lo que es muy lamentable en un momento en el que se requiere un proceso electoral equilibrado, transparente y justo para evitar probables enfrentamientos violentos entre la población marginada y los cuerpos policíacos. Se puede estar de acuerdo o en contra de las tesis del tabasqueño, pero lo que si es cierto es que hace falta un cambio estructural en la vida política de México, yo en lo personal tengo mis dudas de por quién expediré mi voto para elegir a presidente de la república, incluso, y siento de varias de las propuestas del precandidato de morena, que me parece demasiado obsesivo en el empeño dedicado a gobernar el país, sin dar oportunidad a otras figuras políticas que siendo electos, gobernarían al país con menos pasión y más raciocinio, y sobretodo con más esfuerzo encaminado a la conciliación nacional, evitando enfrentamientos que puedan dar origen a una confrontación social que nadie deseamos y que se enfrenta al crimen organizado y a nivel internacional con un presidente de los vecinos del norte que se esfuerza por fortalecer la economía de su país aun a riesgo de generar una crisis económica en contra de los mexicanos. AMLO es una opción valedera como la de todos los partidos políticos y no se puede poner en riesgo la paz social, estableciendo procedimientos que puedan viciar el procesos electoral y que abran la puerta al descontento masivo que concluya en levantamientos armados, queremos orden, queremos paz y seguridad, siempre dentro del respeto a los derechos humanos promulgados en la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos. Hoy más que nunca, el Estado debe proceder con absoluta transparencia en todo el proceso electoral para que este sea irreprochable. Se valen diversas estrategias de los candidatos, pero la búsqueda del triunfo electoral no debe poner en riesgo la paz social, recordemos también que en los Estados Unidos amenazan con colapsar la economía mexicana, lo que puede enrarecer el ambiente político electoral. En fin, queremos elecciones pacíficas y seguras donde el triunfador sea el mejor candidato, producto de la voluntad popular y hacedor de un consenso político y social que vaya encaminado a hacer justicia a los que menos tienen, si no queremos vivir en un país preñado por levantamientos violentos. * El autor es catedrático de la UABC.

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