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Columnas EXÉGESIS

Exégesis

Por Arnoldo Castilla

Mariguana legalizada Por fin después de una larga lucha, nuestros vecinos geográficos, los habitantes del Estado de California han logrado hacer que se considere como legal el uso recreativo de la mariguana, hecho que a mi juicio traerá serias consecuencias: I. Primero, porque el elevado ingreso que produce va a buscar ser sustituido por otras actividades delictuosas, por ejemplo: el secuestro, el asalto y la extorsión; y por el impulso que se le dará al consumo de drogas duras como el opio y la cocaína. II. Faltó un estudio acabado para tomar una decisión tan importante como es la de legalizarla a través del narcomenudeo. En Holanda, los delitos complementarios con el narcomenudeo no han desaparecido, al contrario, el número de robos aumentan cada año, la violencia intrafamiliar y otras figuras que ponen en peligro el orden familiar y social también han aumentado. La drogadicción ha tomado fuerza y gracias a sus enormes ingresos económicos, ha adquirido un poder desmedido porque ha sometido a cientos de personas a su dominio, al igual que lo ha hecho el alcohol, droga legal que causa igual o mayores daños que la mariguana. El problema de las adicciones es un problema de sumisión a través de millones de dólares de quienes quieren ejercer la dominación de los grupos marginados socialmente. Hay quienes ven la solución de los problemas sociales y la dominación que ejerce la droga para establecer elementos de control político; se trata de dinero, de poder, de control social, de falta de educación, que seguramente no tendrán solución con la legalización que está llevando a cabo el Gobierno de California. En conclusión, un paraíso artificial, una dominación inducida a través de la droga y el dinero que esta produce, un abandono de la cultura y de los valores espirituales más importantes representan un retroceso para el avance del ser humano, que no podemos mirarlo con independencia y manejarlo como una cuestión pragmática que tiene importancia fundamental para la formación de nuestros jóvenes principalmente. Nota: En lugar de buscar proporcionar a los adictos drogas de mayor intensidad y calidad, y obtener ingresos para curar las adicciones, debemos de crear un instituto de investigación y tratamiento general e individual para las adicciones a las drogas maléficas como la heroína, cocaína, krokodril y cualquier otra de las 60 drogas diferenciables que ponen en peligro diariamente la vida y salud de las personas. El autor es abogado y catedrático de la UABC.

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