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Justicia ad hoc "Por el derecho a la libertad de expresión" Nuevamente aparecen señales incuestionables de que nuestro país tiene un sistema de justicia adecuado a todas las formas de corrupción. Según sea el indiciado se le aplicará el sistema que más le beneficie, aunque esto vaya contra la legalidad. Son muchos y frecuentes los ejemplos que nos pueden servir para darle soporte a esta afirmación, y pocas las posibilidades de negarlo. Este tipo de sistema judicial es, sin lugar a duda, el espacio más corrupto de nuestro país. Nadie, ni el propio Presidente de la República, metería las manos al fuego por cualquier juez mexicano. Todos han contribuido, y lo seguirán haciendo, para que la injusticia sea la característica principal de nuestra vida cotidiana. Van varios ejemplos. En las oficinas de las direcciones de Seguridad Pública municipal de todos los ayuntamientos del país, existen los llamados jueces municipales. Estas personas que fueron nombradas de manera arbitraria por los nuevos funcionarios electos, no tenían ninguna experiencia, ni formación profesional en el ambiente antes de haber sido nominados para ese puesto. La realidad es que lo obtuvieron como premio de campaña. Algunos de ellos no son, aunque sea, abogados y tampoco siguen al pie de la letra lo que se expresa en las leyes y reglamentos. Están capacitados en la experiencia diaria para resolver asuntos administrativos, que zanjan con horas cárcel o multas arbitrarias. Se doblan ante la más mínima sugerencia de sus superiores, y cierran los ojos y los oídos cuando algún poderoso pudiera estar en riesgo. Tal fue el caso del hijastro de Nereida Fuentes, quien provocó una crisis política en nuestra ciudad de Tecate, que no tuvo ninguna consecuencia para él. Mientras que a cualquier hijo de vecino le va mal por cosas insignificantes. En el terreno estatal no se cuecen mal las habas. Esta semana salió un video en el cual un juez de Guadalajara le ordena a sus guaruras romper con un martillo las ventanas de un automóvil, para obligar a sus tripulantes a abrir las puertas. El motivo de esta agresión fue que se atrevieron a ocupar su lugar en el estacionamiento. Este sujeto que se encarga de promover la justicia, obra de manera personal y arremete violentamente contra los ciudadanos. ¿Quién lo puso como juez y en que se basó? No quiero imaginarme cómo será cuando está administrando la justicia. En el espacio nacional ayer se definió el futuro de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz. En una sentencia de procedimiento abreviado, un juez federal le otorgó nueve años de prisión y una multa de 58 mil pesos, a pesar de que admitió haber cometido delitos financieros y ser responsable por el desvío de más de 60 mil millones de pesos. Esta situación no solo es grave de por sí, sino que es insultante para toda la nación y para los que hemos estado al pendiente de este juicio. El manto que cubre a los maleantes es amplio y todos los funcionarios corruptos y enriquecidos caben en él. Desde Peña Nieto hasta Nereida Fuentes llega la podredumbre y el séquito de delincuentes siente el aire de impunidad que los protege. México carece de justicia y quienes se supone deben administrarla, forman la capa más gruesa de la corrupción. Los demás, los que no tenemos nada que dar ni qué perder, somos sujetos al vigor de las leyes. Los poderosos siempre sienten el suave aroma de la impunidad soplarles los oídos. Vale. * El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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