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¿Nadie por encima de la Ley? "Por el derecho a la libertad de expresión" Sin embargo, todos los días vemos con tristeza e impotencia, que quienes son funcionarios de primero, segundo y tercer nivel, actúan como bien les parece y favorece. La semana pasada se denunció al Síndico Procurador de conductas corruptas graves y vergonzosas, en las cuales estaba involucrado el hijo del esposo de la alcaldesa, y nada ha sucedido. Nereida Fuentes pasará a la historia de nuestro Estado como una de las primeras alcaldesas electas. Pero lo hará como la más protectora de corruptos. No ha tenido –ni tendrá– el valor, la honestidad ni el compromiso con la legalidad, para tomar una actitud correcta y emplear todos los recursos a su disposición para promover una investigación que deslinde responsabilidades. Nadie está por encima de la Ley, dijo hace una semana. Pero no promovió una reunión formal del Cabildo para que en ella se acordara, unánimemente, la promoción de un juicio político en contra de Gerardo Sosa Minakata. De la misma manera, no lo ha hecho contra Javier Ignacio Urbalejo Cinco, ni contra César Moreno, ex alcaldes que están formalmente acusados del mal uso de los recursos financieros del Ayuntamiento, enriquecimiento ilícito y otros delitos. Todo parece indicar que pertenece al grupo de priistas que, a nivel nacional, conforman una banda de delincuentes dedicados al usufructo de las finanzas de los tres niveles gobierno. Solo es cuestión de observar cómo están protegiendo a César Moreno y a su esposa Claudia González, ella como suplente de una candidata a senadora, y él como delegado estatal de Prospera en Baja California. Es obvia la forma como quieren blindarlos para tratar de cerrar un círculo y que no se les investigue. Esperemos que, si su partido y la coalición pierden las elecciones federales, una nueva oportunidad de buscar la justicia emerja. Nadie está por encima de la ley, es la frase con la cual los políticos priistas, panistas, perredistas y demás partidos políticos en el poder, resuelven las demandas de justicia de los ciudadanos. Sin embargo, la realidad es otra. La ley está por debajo de los políticos corruptos y de sus familias, quienes, aprovechando la autoridad adquirida en las elecciones, la utilizan en beneficio de ellos y sus equipos. Cualquiera que tenga el mínimo fuero es capaz de erguirse como un tirano y actuar despóticamente, avasallando a los más débiles. En Tecate como en el resto de las ciudades bajacalifornianas, estamos a merced del abuso de los funcionarios públicos y del poder que detentan. El ciudadano común y corriente no puede alegar artículos constitucionales en su defensa, ni citar reglamentos que lo protegen. No hay forma que un simple policía reconozca la validez de las leyes, cuando ellos son quienes imponen las conductas legales que debe seguir la gente. ¿Cómo puede un funcionario oponérsele al Síndico Procurador que exige se le dé la cortesía al hijastro de la alcaldesa? Metido en los privilegios que está convencido adquirió con el triunfo electoral –convirtiéndolo en la autoridad municipal que procura la justicia–, el Sindico es capaz de poner como ejemplo violaciones de la corporación policíaca municipal al traer patrullas sin placas, que nunca han merecido una infracción al Ayuntamiento, para exigir se libere a sus protegidos. ¡Esto, Nereida Fuentes, ¿no es estar por encima de la ley? Vale. * El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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