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Diputados amurallados Por el derecho a la libertad de expresión. La realidad es que los diputados de la XXII Legislatura de Baja California solo ratificaron la percepción que los ciudadanos tenemos de ellos: De ser insensibles y estar atrincherados contra el posible acercamiento de los ciudadanos, para solicitarles su apoyo en cualquier cosa. Lo que si resulta increíble es cómo definen sin ningún remordimiento, gastos para ellos inocuos, en asuntos tan estúpidos como la construcción de una fortificación que los proteja contra los críticos de sus pésimas actuaciones como legisladores. Así, con la mano en la cintura decidieron que la libertad de expresión y manifestación de las ideas les impedía concentrase en su “difícil tarea” de no hacer nada. La brecha existente entre ellos -que se creen seres de excelencia humana superior- ya existía desde el inicio de su período pues han hecho caso omiso de problemas graves en todas las ciudades y en el Gobierno del Estado. Las exigencias de la sociedad civil por medio de denuncias formales ante la Agencias del Ministerio Público, ante el mismo Congreso del Estado o por los Medios, simplemente las han omitido de sus obligaciones. Las pruebas existentes de peculados en las administraciones anteriores y las presentes, les parecen triviales. Los expresidentes municipales anteriores y actuales, así como el propio Gobernador Kiko Vega De la Madrid, tienen en su haber, delitos de enriquecimiento ilícito e inexplicable que, cuando menos, debería de ser investigado. De la misma manera, la forma mañosa y mafiosa como se han determinado acuerdos parlamentarios con obras otorgadas a constructoras cercanas al Gobernador, a pesar del repudio popular, son muestras del despegue con los ciudadanos. Con estos dictámenes aprobados que super endeudarán al Estado de Baja California, los diputados panistas bajaron la cerviz, rompiendo con la máxima de ser honesto, aunque nos dañe. Todo esto demuestra la existencia de una barrera entre ellos y quienes reflexionamos, criticamos y nos expresamos desaprobando sus negativas actuaciones. Demuestra también, que cuanto les hemos expresado no ha tenido ninguna relevancia y, por consiguiente, no se han seguido procedimientos formales para concretar investigaciones o tomar medidas conducentes a resolver problemas. Por el contrario, deciden enconcharse y proveerse de una atmósfera placentera, sin ruidos ni expresiones groseras que lastimen sus sordos oídos. El muro de acrílico lo deberían de poner entre ellos y Kiko Vega -quien les da la línea a seguir- para que sus tareas legislativas tengan, al menos, la característica de ser originales y no subyugadas. ¡Pobres diputados! ¡Hasta dónde han llegado en su intentona de lograr ser respetados! Los ciudadanos que los han enfrentado en sus curules solo ejercieron su derecho a la libertad de expresión, en un local no les pertenece a los diputados, sino que es público y del cual han hecho un mal uso. Ahora que de manera denigrante han sido obligados derribar el muro, por la reacción de la ciudadanía en las redes sociales, están obligados a atrincherarse y replegarse en sus curules donde se encerrarán a piedra y lodo. Los que los criticamos y los traemos de la cola no los dejaremos en paz. Vale. * El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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